Horacio Antonio Pozo, el hijo del subsecretario de Turismo de Corrientes, acusado junto a otros seis jóvenes de la muerte de Ariel Malvino en Ferrugem, Brasil, dijo hoy que cuando lo Justicia lo cite a declarar va a presentarse para decir lo que tenga que decir.
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"Si me citan en la Justicia, voy a presentarme a decir lo que tenga que decir, pero lo voy a hacer ante la justicia, no ante ningún medio", expresó el joven, al tiempo que pidió a la prensa que respete su silencio y el de su familia.
Pozo es uno de los siete jóvenes correntinos al que la Justicia brasileña ordenó interrogar en el marco de la causa en la que se investiga la muerte a golpes de Malvino, ocurrida el 19 de enero pasado en el balneario brasileño de Ferrugem, en el estado de Santa Catarina.
El grupo está sindicado como el que protagonizó una pelea que finalizó en la muerte del turista argentino, quien recibió primero un golpe en el rostro -que fue el que finalmente le produjo la muerte- y luego el impacto de una pesada piedra que le arrojaron encima cuando agonizaba en el suelo.
Los pesquisas brasileños creen que los agresores -que serían entre dos y tres- están en el grupo de siete jóvenes correntinos, que a pocas horas de la pelea abandonó la casa que había alquilado, lo que produjo fuertes sospechas.
Los sospechosos están en Corrientes y aguardan ser sometidos a un interrogatorio que la Justicia brasileña confeccionó y, vía diplomática, envió a Argentina para que llegue a manos de un magistrado local, lo que aún no ocurrió.
Ese trámite podría realizarse en los próximos días, luego de que un juez Federal argentino tenga en sus manos el exhorto de la jueza brasileña Elian Cardozo, a cargo de la pesquisa.
Además de interrogar a los sospechosos, la magistrada del vecino país solicitó que se recopilen fotografías de ellos para enviar a Brasil, con el fin de exhibirlas a testigos de la pelea capaces de poder reconocer a los agresores. Pozo hijo es el primero de los jóvenes sospechosos en realizar escuetas declaraciones a la prensa.
Ayer, su padre, el subsecretario de turismo correntino, admitió que su hijo y los otros seis muchachos participaron de una pelea , en la que "pegaron" y "recibieron", aunque manifestó que "no son asesinos".