Eduardo López: "No se puede culpar a la sociedad por suba de contagios"

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La Argentina llegó a los 10.000 muertos por coronavirus. Un número mayor a lo imaginado al inicio de la cuarentena pero lejos, por el momento, de los 31.000 fallecidos en 2018 por neumonía o influenza.

“Si la gente no adopta una conducta distinta, esto va a tener un mal final. No tenemos mucho por hacer”. La frase del ministro de Salud, Ginés González García, pronunciada el viernes pasado, desató la polémica después de seis meses marcados por la cuarentena, el distanciamiento social y numerosas restricciones por el coronavirus. Con un nivel de contagios que no deja de subir, los casos crecen no sólo en el área metropolitana sino que el foco se está extendiendo al resto del país. Esto llevó a reconocer al titular de la misma cartera bonaerense, Daniel Gollán, que tendrían que haber aplicado medidas más estrictas, en marzo, en Ezeiza, lugar por donde llegaron los primeros portadores del virus que hoy lleva la cifra de muertos a 10.000.

Desde el primer momento, el infectólogo Eduardo López – integrante del equipo de asesores del Gobierno -, planteó que al covid-19 se lo combate con una cuarentena estricta, por un tiempo determinado, alto nivel de testeo y aislamiento. “Eso es lo que tendría que haberse hecho desde un principio. No se hizo pero se puede hacer, ahora, en el interior, de manera focalizada, donde hay brotes”, señaló a Ámbito.

La falta de tests, en una primera etapa, fue el argumento utilizado para justificar la imposibilidad de realizar esa estrategia aunque, a nivel nacional, las demoras en su implementación excedieron los problemas operativos y hoy se centran las críticas en el comportamiento de la población que, por necesidades de todo tipo y agotamiento, reclama flexibilización de las medidas. “No se puede culpar a la sociedad por la suba de los contagios. Fallaron los controles” agregó López. Desde el reconocimiento de esa falta de previsión inicial de las autoridades bonaerense en los controles aeroportuarios, la puja con el Gobierno porteño por la responsabilidad de los contagios, los cambios de criterios para determinar posibles portadores del virus y demás desinteligencias, la Argentina muestra en la actualidad magros resultados que no condicen con semejante esfuerzo social y daño económico.

La cantidad de víctimas fatales es también un tema de debate e interpretación. Si bien los 10.000 fallecidos aparece como un número que impacta y está por arriba de la cantidad de víctimas en países que manejaron mejor la pandemia, tomando en cuenta la corrección por población, se ubica por debajo de otros, como Brasil o Chile, que adoptaron políticas menos estrictas. Incluso, comparado con las muertes ocurridas otros años en la Argentina con enfermedades como influenza o neumonía, el número de fallecidos por covid-19 es relativamente menor. En 2018, por ejemplo, hubo unos 31.000 muertos por esas patologías en todo el año, según las últimas estadísticas que cuenta el Ministerio de Salud. El coronavirus, según explican los especialistas, desplazó a esas enfermedades por lo que las muertes que produzca en 2020 no habría que sumarlas de forma lineal ya que reemplazaría las causas de los decesos. “Habrá que esperar a fin de año para saber cuál es el exceso de muertos que provoque el coronavirus. En Brasil, está en alrededor del 20% adicional a las muertes estacionales por otras patologías respiratorias”, agregó el infectólogo. El tema es que ese país, prácticamente, no aplicó una política severa de restricciones por lo que los contagios y muertes se dispararon.

Las medidas de distanciamiento social y otros cuidados en la Argentina, por miedo al coronavirus, hace que la gente se enferme menos por otras causas o, directamente, transite la época crítica del año con buen estado de salud. Es por eso que los muertos que se computan en la actualidad, con dos partes diarios, no tendrían que ser tomado como una valor absoluto, es decir, comparado contra cero casos, sino de forma relativa respecto a cantidad de fallecidos que hay todos los ciclos invernales sin ninguna difusión. Si en un país desbordado como Brasil, el exceso de muertos por coronavirus se limita al 20% del promedio histórico, en la Argentina, con severas y prolongadas restricciones, ese excedente debería ser menor o, en el mejor de los casos, inexistentes.

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