29 de febrero 2008 - 00:00

''Cristina debería dejar los trajecitos de jueza''

Cristina debería dejar los trajecitos de jueza
«A Cristina le aconsejaría que vuelva un poco a la informalidad, que no parezca una jueza o una abogada, con ese look de trajecitos y tailleurs», recomienda el estilista Roberto Giordano a la Presidente. «Que se afloje, se distienda, me gustaría que su onda fuera menos acartonada y más jugada, como en El Calafate, cuando se pasea con los suyos. Le cambiaría el look a la Presidente», aseguró el experto, que la conoce bien desde 2002, cuando organizaron juntos un desfile en El Calafate.

«Cristina cambió mucho desde que la conozco, dio un giro de 180 grados, mejoró, dejó ese look ochentoso», continuó. Esta transformación es algo totalmente natural que surge desde que salió un poco al mundo. Hasta que fue primera dama, no había ido a Estados Unidos o Europa; entonces, cuando viajó y se topó con peluqueros y diseñadores extranjeros, se fascinó. Volvió diferente, con el nuevo concepto de hacer shopping que le hizo ver otro mundo. Acá sólo conocía a Bogani, Elsa Serrano y Di Doménico, cuya mujer, Susana Ortiz, se independizó y es justamente quien la viste ahora. Ha cambiado mucho, sin duda, desde aquel desfile que hicimos juntos en 2002 en El Calafate. Ahí usaba el pelo con henna, más natural, ya marcaba ese delineado en los ojos, bien fuerte, pero tenía un look mucho más «casual», como el que hoy conserva cuando se la ve paseando informal y distendida por su casa en el sur», explicó Giordano.

  • Repetición

  • Esta semana Cristina de Kirchner pareció finalmente escuchar los consejos de esta columna y comenzó a repetir, al menos, los accesorios. Algo es algo. Se la vio ayer con el mismo collar de perlas de la semana pasada, que combinó a la perfección con el bello traje en tela labrada de tonos crudos, cobre y bronce, con zonas brillantes gracias a los hilos dorados. Dejó ver algo de la fina camisola de seda engamada, cuello redondo, sobre el cual pendía el mencionado collar. Dos botones bajo la solapa acentuaron el talle que afinó más con el lazo atado en la cintura.

    «Le recordaría a Cristina que se vienen los pantalones ajustados pero eso no la favorece. Ella usa siempre el trajecito clásico suelto en la cadera, pero insisto, que salga de eso, que pruebe con botas que estarán a full en invierno, que sume a su look un juego de chal», comentó Giordano.

    Justamente, dos de los trajes de Cristina esta semana tuvieron pantalones, aunque no se atrevió a llevarlos ajustados, por supuesto. El miércoles apareció con un palazzo blanco y una remera muy ajustada y escotada, todo blanco, cortado con el blazer rosa de un sólo botón, que combinó con collar de piedras en misma gama que el saco, rouge rosado al tono. Y el martes también lució pantalón, ancho y pinzado, combinado con el saco, todo color entre hielo y gris perla, con finos hilos que, una vez más, la favorecieron con un poco de brillo. Y se le animó a la musculosa escotada, ajustada y engamada. Cortó con dorado en el collar y los detalles de su cartera. Lo más llamativo fueron sus zapatos con dos pícaros dedos al descubierto y plataformas, lejos de los rutinarios stiletto o taco aguja. Qué suerte que esta columna la inspire un poco y ose variar en el diseño de zapatos, pues recurrió al modelo que fue lo último en la moda de este verano. ¿Para qué si no se preocupa tanto por la belleza de sus pies, perfectamente cuidada con pedicuría?

    «En su momento, y creo que ahora también, Cristina siempre defendió el look autóctono. Ella era madrina de la asociación que nuclea a las señoras que hacen telares típicos en Río Gallegos. Siempre apoyó esa asociación, así como a los diseñadores y artesanos, también por el tema de la salida laboral para esta gente. En el desfile de El Calafate que hicimos juntos quiso destacar especialmente ese estilo de telar rústico y folk. Su verdadero gusto es ese, pero Ortiz le dio un refresh de imagen, y sin duda esa modista tiene buen gusto y usa buenas telas».

    Pero Cristina no puede con su genio: si dejó de lado el look Rigoberta Menchú, a veces tiene recaídas nostálgicas, como la del lunes, cuando lució un blazer de tejido de hilo entramado en cuadros, color crudo. Debajo asomaba la camisa de seda color salmón con botones de piedras ámbar. Detalle casi inédito: no usó collar, aunque abundó en anillos de oro y brillantes. Todos los días recurrió al mismo maquillaje de ojos oscuros y gloss.

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