Por cuarentena, crece demanda para viajar en aviones privados

Información General

Entre los clientes, figuran desde el clásico ejecutivo que utilizaba el servicio prepandemia hasta argentinos con propiedades fuera del país que viajan para pasar allí el aislamiento.

En los últimos dos meses comenzó a agilizarse el interés por volar en aviones privados a diferentes destinos, tanto dentro como fuera del país. Si bien la demanda de este servicio se suele relacionar con personas de alto poder adquisitivo hay también una importante cantidad de nuevos interesados.

“El primer mes de la cuarentena, estuvo todo congelado. Pero hace un tiempo empezaron a haber muchas consultas respecto al servicio y hay un alto porcentaje de concreción”, aseguró Miguel Livi, presidente de Royal Class. “Aumentaron los vuelos internacionales de larga distancia, mucha gente que tiene una propiedad afuera decidió ir a pasar la cuarentena allí y estamos volando seguido a destinos como Estados Unidos y Europa”, agregó. Según explicó, la demanda se concentra hoy en clientes ya fieles pero también en corporativos, familias con hijos que tienen clases por internet e incluso público nuevo. Este tipo de vuelos requieren previamente una autorización de la ANAC, además de la participación del Ministerio de Salud de la Nación y Cancillería.

“Se está viviendo un impulso enorme para la aviación privada. Mucha gente viaja cerca, como a Santiago de Chile o a San Pablo para hacer conexiones con vuelos comerciales, pero también destinos más lejanos. Por ejemplo, durante la cuarentena llevamos a un empresario a África, lo esperamos tres días y volvimos”, sentenció Martín Ducler, presidente de Flaps Air.

Incluso, hay industrias que los contratan para mover personal, como en el caso de las empresas mineras que movilizan mucha mano de obra en el país y suelen tener fuerte recambio. Lo curioso es que en lo que respecta al turismo y de cara a un verano incierto, también se abrió una veta que hasta ahora estaba poco explorada. “Notamos que en los últimos dos meses creció la demanda de vuelos privados. Para el segmento de lujo, se mantiene la clásica exigencia de tener experiencia personalizada pero ahora está muy presente el detalle de la contención al grupo que viaja y el cuidado respecto al contacto con otras personas”, señaló Cecilia Vignolo, gerente de ventas de Biblos Travel. “Uno tiene la fantasía de que un vuelo privado es cómo una limusina en el aire, sin embargo, no es siempre así. Hay todo tipo de propuestas para este servicio. Hay aviones más pequeños, para 6 a 8 personas, donde el costo puede ser un poco más alto, pero hay equipos para 15 a 18 por ejemplo, donde se reúnen dos o tres familias y comparten el servicio”, agregó. En cuanto a precios, si bien depende de un montón de factores como tipo de avión, escalas, cantidad de pasajeros, etc, se puede tener una idea del costo. Por ejemplo, un vuelo a Montevideo oscila entre los 2.500 a 10.000 dólares o a Bariloche entre 7.000 a 11.000 dólares. Un viaje a Cancún para 7 personas, con dos escalas, parte de los 65.000 dólares.

“Antes, las empresas llenaban los cupos. Ahora nos llegan directamente propuestas completas de dos familias que se ponen de acuerdo para tomar un avión y se completan las plazas. Todos viajan juntos en un ambiente más controlado. Las enormes ventajas de esta propuesta es que no se necesita tiempo de espera en aeropuertos, se puede pautar el día y horario a medida, llevar equipaje sin costo adicional, y se pueden contratar a último momento, sin necesidad de estar evaluando costos, penalidades o devoluciones”, agregó.

Cabe destacar que para vuelos nacionales, se necesita hoy que los pasajeros tengan el permiso de circulación correspondiente.

Dejá tu comentario