29 de febrero 2008 - 00:00

Debutó Macri con inundaciones

Una tormenta apabullante, aunque no fue récord en caída de agua, paralizó ayer la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, causó destrozos, inundaciones de casas y comercios, arrasó autos y provocó la evacuación de sus domicilios de más de 500 vecinos. Las imágenes de comercios intentando resguardar mercadería, la zozobra de transeúntes arrastrados por el agua en varios barrios porteños, o caminando con el agua casi en la cintura, desnudaron la desidia de varios gobiernos que no han hecho las obras para impedir el daño de tormentas inevitables y que se sabe se repetirán una y otra vez. A veces han arrastrado a gobiernos porteños, no esta vez, cuando está recién debutando Mauricio Macri, que tiene el expediente de echar responsabilidades hacia atrás. O, con cierta ironía, al agua venida del conurbano bonaerense que gobiernan sus adversarios del peronismo desde hace décadas y donde tampoco se han hecho las obras que impidan que los caudales de agua de lluvia escurran hacia arroyos que están en la Capital Federal.

Una de las tantas escenas que se repitieron ayer en distintos barrios de la Ciudad.
Una de las tantas escenas que se repitieron ayer en distintos barrios de la Ciudad.
Debutó ayer el gobierno de Mauricio Macri en hacer frente a uno de los problemas históricos de la Ciudad de Buenos Aires, como son las inundaciones que se producen no bien en corto tiempo llueve intensamente y aun sin superar marcas históricas.

Transeúntes con el agua por la cintura, automóviles flotando, otros aplastados por árboles caídos fueron algunas de las estampas del mediodía porteño. Un tercio de la ciudad, según el Gobierno, «quedó paralizada» por horas. Hubo 170 semáforos que no funcionaron, 30 árboles caídos y el transporte interrumpido, además de agua en abundancia dentro de casas y negocios.

El jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, debió soportar -ante un grupo de vecinos- todo tipo de quejas y críticas, como que le recordaran el fuerte aumento de impuestos en algunos barrios que ayer fueron los más afectados, con hasta más de un metro de agua sobre el pavimento. Luego, fue el propio Mauricio Macri quien dio explicaciones y promesas.

La intensa lluvia causó serios inconvenientes en el distrito y en el área metropolitana, donde el gobierno provincial evacuó a más de 500 personas en la localidad de San Miguel.

No hubo víctimas fatales en el distrito porteño, pero gran cantidad de afectados que se anotarán para recibir los subsidios que impone una ley.

A pesar de no haberse registrado un récord de cantidad de agua caída, las inundaciones en distintos barrios porteños afectaron comercios y viviendas. En apenas horas el tránsito se volvió caótico, los subterráneos dejaron de funcionar, como cientos de semáforos, y el Gobierno debió intervenir para levantar también árboles derribados por el temporal.

Los principales anegamientos se registraron en los barrios del oeste porteño y también en Palermo, pero a la vez se inundaron zonas aledañas a la Ciudad, como Ciudadela, en el límite de la avenida General Paz.

Una de las primeras consecuencias las padecieron los automovilistas, negocios y viviendas así como también los usuarios del Premetro y la línea A de subterráneos que transita por la avenida Rivadavia desde el barrio de Caballito al centro porteño. Pero, también dejaron de funcionar otras líneas de subte, como la B, que corre por la avenida Corrientes,y la D por Santa Fe. Como consecuencia, las líneas de colectivos, de las cuales muchas debieron desviarse, transportaron inusual cantidad de pasajeros, con la dificultad que provoca el servicio de taxis que se satura en esos casos o deja de funcionar para preservar los vehículos del agua. Se agregó también el ferrocarril de la ex línea Sarmiento, que interrumpió su servicio.

La cancha de River, por ejemplo, se mostró totalmente cubierta de agua, mientras que se inundó el subsuelo del hospital Santojanni, en otro extremo de la Ciudad, en el barrio de Mataderos.

Según el observatorio meteorológico de Villa Ortúzar, la tormenta comenzó en la madrugada y hasta las 10.40 se registraron 40,9 milímetros de agua caída, aunque por la tarde, el gobierno de Macri apuntó 60 mm.

Otro barrio que padeció el anegamiento fue Liniers, donde los bomberos debieron socorrer a una mujer a la que rescataron del subsuelo de su casa.

La lluvia fue más intensa a media mañana y aún persistían los inconvenientes después del mediodía, cuando el sol comenzó a aliviar la alterada jornada.

La tormenta fue más copiosa en el Gran Buenos Aires, por lo cual, según el gobierno macrista, eso colaboró para que desbordara el arroyo Maldonado que corre principalmente bajo la avenida Juan B. Justo en la Ciudad de Buenos Aires.

Otra avenida como Santa Fe, y las calles Humboldt y Fitz Roy en el barrio de Palermo resultaron las más afectadas, mientras que 20 bocacalles fueron cortadas al tránsito. Los locales se inundaron y se vio a los transeúntes cruzar las calles con el agua hasta la cintura. Allí, bajo el Puente Pacífico, el tránsito quedó totalmente interrumpido. Además, en Villa Soldati fueron trasladadas unas 25 familias a una parroquia de la zona.

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