24 de mayo 2007 - 00:00

Desborde sin límites

Otro día de miércoles, el miércoles de ayer. De Norte a Sur, de Sur a Norte, fue imposible transitar por la Capital Federal. La Panamericana se paralizó embotellada por los activistas de una alimentaria que han aprendido de los piqueteros y que han escuchado el mensaje del poder: se pueden cortar rutas impunemente, aunque estén custodiadas por la Gendarmería y no por la distraída Policía de Buenos Aires. Quien podía llegar a la Capital caía en otra casilla demorada: la avenida Del Libertador tuvo un colapso porque los empleados del casino interrumpieron la circulación por una puja entre sindical y laboral (de gremios y de éstos contra los concesionarios del juego). Para terminar, los chiquillos de la secundaria, que quieren elegir a los 13 años a los directores de los colegios de la UBA, frustraron una asamblea del Consejo Superior, agredieron al rector y tomaron el Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini hasta que les hagan caso.

Grupos de estudiantes y militantes políticos impidieron ayer la sesión del Consejo Superior de la UBA para elegir autoridades del Colegio Nacional de Buenos Aires y del Carlos Pellegrini. El rector de la alta casa de estudios, Rubén Hallú, decidió finalmente designar, «ad referéndum», a los directivos de las escuelas de enseñanza media tras la protesta. El nombramiento fue efectuado a condición de ser aprobado por el Consejo, cuando se pueda reunir -si es que puede- dentro de 15 días, y los elegidos fueron Virginia González Gass, como rectora del Nacional Buenos Aires, y Juan Carlos Viegas como rector del Carlos Pellegrini.

Los nombramientos ocurrieron después de que los estudiantes no dejasen a Hallú ingresar al rectorado, donde se iba a llevar a cabo la reunión con los consejeros.

«Esto se lo enseñan pequeños grupos dentro del ámbito educativo que no saben utilizar otra cosa más que la violencia», se indignó el ex decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias, ante la decisión de los adolescentes de no dejarlo pasar.

A pedido de la mayoría de los consejeros superiores y a contramano de la protesta estudiantil, Hallú resolvió aprobar los 74 expedientes incluidos en el orden del día y designar a González Gass y a Viegas como máximas autoridades.

Inmediatamente después, los estudiantes de los colegios, junto con militantes políticos universitarios, entre ellos miembros de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), tomaron los edificios de los dos colegios.

En el caso del Carlos Pellegrini, los alumnos que anoche desalojaron el colegio, rechazan a las nuevas autoridades y reclaman la continuidad de Abraham Gak al frente del establecimiento.

En cambio, y a pesar de la protesta, el estudiantadodel Nacional Buenos Aires está dispuestoa tener una instancia de diálogo con la rectora entrante González Gass, quien ha dicho: «Lo más importante ahora es impulsar una democratización dentro del establecimiento que apunte a que los docentes y alumnos tengan participación en las decisiones». Esta última se había desempeñado hasta ahora como vicerrectora del colegio. Reemplazará al rector saliente, Horacio Sanguinetti, quien ya había manifestado previamente que no iba a seguir en el cargo.

La toma de los colegios se extenderá por 24 horas, «pero no creo que vaya a ser por tiempo indeterminado», aseguró a este diario uno de los dirigentes de la Federación Universitaria de Buenos Aires, Juan Pablo Rodríguez.

«Es evidente que con este proceso Hallú quiere imponer un sistema de camarillas en el cual todos sus elegidos a dedo manejen ciertas áreas e intereses individuales para el bien de ellos», acusó Rodríguez.

Remarcó también que lo que se pide es la conformación de un consejo consultivo compuesto por docentes, no docentes y alumnos, que tenga cierta participación en la gobernabilidad de las escuelas.

Ante la pregunta del cronista sobre si los alumnos iban a dejar entrar a los rectores a los establecimientos, Rodríguez expresó que no cree que lo permitan tan fácilmente, aunque entiende que los estudiantes proponen el diálogo ante todo.

Las protestas se dan luego de que hace dos semanas se suspendiese la sesión del Consejo Superior de la universidad debido a la irrupción de alumnos en el salón del rectorado mientras se trataba de elegir autoridades. En aquella oportunidad Hallú había postergado la reunión aludiendo a problemas edilicios, debido a la cantidad de personas que había en el salón.

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