17 de junio 2005 - 00:00

¿Don Quijote sin la Mancha?

Lo único que faltaba en este año de celebraciones cervantinas: un investigador español acaba de publicar un libro donde intenta fundamentar, entre otras cosas, que Don Quijote no transcurre en La Mancha, que Cervantes no nació en Alcalá de Henares, y que por lo tanto la partida de nacimiento que tanto se difundió es apócrifa.

César Brandariz
, economista, abogado e historiador, dedicó siete años a las pesquisas que acaba de publicar en el libro «Cervantes decodificado.Las raíces verdaderas de Cervantes y de Don Quijote y los tópicos que las ocultan», editado por Martínez Roca. Según Brandariz, el escritor era oriundo del pueblo Cervantes de Sanabria, en los montes de León, y que su supuesta partida de bautismo, fechada en una iglesia de Alcalá, donde figura como hijo de doña Leonor y don Rodrigo, es falsa, «porque el nombre que está escrito en apócope pone Juan y no Miguel, el nombre que luego lo apunta alguien con otra letra, y esta partida original no es la que luego se difunde, sino una copia amanuense».

«Sus coetáneos no sabían de donde era, y Lope de Vega llegó a pensar que era de Madrid. Incluso en 1790 un hispanista inglés, que intentó hacer una magnífica edición del Quijote, tiene que acudir al rey para que le diga quién es Cervantes, porque no existe ninguna biografía»,
agrega. Su condición de judío fue, según el autor, una de las causas que lo llevaron a ocultar su verdadera identidad, «ya que Cervantes en varias ocasiones se encubrió como cristiano nuevo».

Para Brandariz, Cervantes procedía de una familia de judíos conversos originarios de Cervantes de Sanabria, en los montes de León, aldea que, dice, corresponde exactamente a los primeras líneas del libro.

La tierra del Quijote no está en Castilla-La Mancha sino, según Brandariz, en la zona que va de Sanabria a Benavente puesto que la flora y fauna descriptas en el libro no son propias de La Mancha. Efectivamente, en La Mancha no existen hayas ni castaños, y las Lagunas de Ruidera, en Albacete, no son siete, sino 15 o 16. «La cueva de Montesinos tampoco coincide», dice el historiador. «En cambio, las descripciones hechas en el Quijote coinciden con las siete lagunas del alto Tera, en Sanabria o con la cueva de Sotillo». Finalmente, otro de los símbolos clásicos del Quijote, los molinos de viento, demuestran según Brandariz que está claro que Cervantes se refiere a la zona del Bierzo, ya que los molinos se instauraron en La Mancha recién en 1575, mientras que en el noroeste español se conocían dos siglos antes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar