El carnaval de Río vive la crisis con austeridad

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El Carnaval de Rio de Janeiro comenzó a sentir los efectos de la crisis económica que se tradujo en una reducción del apoyo económico que empresas y gobiernos dan a las Escolas do Samba, por lo cual algunas agrupaciones se vieron obligadas a economizar gastos.

Los patrocinios de empresas y gobiernos a las Escolas do Samba se redujeron drásticamente este año y sólo la agrupación Grande Rio recibió dinero del exterior, proveniente del gobierno francés para divulgar el Año de Francia en Brasil, en el Sambódromo carioca.

Ese recorte de ingresos y otros factores como el aumento del 32 % del dólar hicieron que éstas adoptaran una política de austeridad.

Waltinho Honorato, de la Escola do Samba Imperio Serrano, explica que el aumento del dólar afectó los costos pues cerca del 40 % de los insumos con que son decorados los carros alegóricos y las vestimentas son importados.

Pero Honorato recuerda que la industria carnavalesca ya enfrentó otras crisis y logró sobrevivir: "creo que el carnaval siempre encuentra una salida para reinventarse y no perder el glamour".

Milton Cunha, uno de los responsables de la agrupación Viradouro, contó que junto con el aumento del dólar se disparó el precio de la "plumas lloronas", las más utilizadas para decorar las ropas, generalmente breves, de las danzarinas.

"Yo trabajaba con las plumas que subieron a casi u$s 140 el kilo y tuve que adaptarme a la situación y substituirlas por plumas "palito", que son mucho más baratas" explicó Cunha.

Los recortes presupuestarios no amedrentan a Cunha para quien "la crisis puede incentivar a la Escola do Samba Viradouro a tener más garra, a cantar con más felicidad porque creo que es posible poder burlar la crisis".

Roberto Szaniecki, de la Escola Mangueira, una de las más tradicionales de Río, dijo que otro "atajo" para hacer frente a las restricciones económicas es utilizar materiales reciclables, como las botellas plásticas, algo que además, comenta, es ecológicamente correcto.

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