El ganador del "mejor trabajo del mundo", el británico Ben Southall, pasó su primer día en su nueva labor en la mansión "Blue Pearl" y la playa de la isla paradisíaca de Hamilton, frente a la costa este de Australia.
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Mientras era captado por numerosas cámaras, Southall, de 34 años, se divirtió en la playa junto con su novia canadiense Breanna. "La vida es realmente dulce", dijo a los periodistas.
Le esperan seis meses no precisamente de trabajo duro: tiene que hacer snorkel, nadar, limpiar la piscina e informar al mundo de ello con videoblogs, a cambio de más de u$s 100.000 de sueldo.
El trabajo fue una campaña de publicidad de la Oficina de Turismo del estado de Queensland, que superó todas las expectativas, pues se presentaron para el puesto de cuidador de la isla 34.000 personas.
Southall indignó hace poco a los australianos porque dijo que iba a echar de menos la comida de su madre y las noches de verano británicas. En el vuelo a Australia escribió en Internet: "¡No me lo puedo creer, vuelo en clase económica!"
La Oficina de Turismo tuvo que asegurar varias veces que está satisfecha con el ganador.
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