«El hecho de ninguna manera está esclarecido, está lejos del final», aseguró ayer el juez pampeano Jorge Howe, luego de indagar a los tres sospechosos por el crimen del empresario español Manuel Moneo Simón. Su desaparición había sido denunciada por sus familiares en San Luis en diciembre del año pasado, y su cuerpo fue hallado el pasado viernes en un campo de La Pampa. Moneo Simón era propietario de dos aserraderos, uno en la localidad de Arizona (San Luis) y otro en la localidad de Conello (La Pampa).
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Los detenidos son Ceferino Paolino, de 35 años y ex socio de Moneo en el aserradero de Arizona; Miguel Roldán, ex empleado de la víctima, también de 35 años, quien sería el principal sospechoso de haber matado al empresario; y un tercer hombre de apellido Andrada, propietario de la porción del predio rural de Luan Toro, en el que apareció el cuerpo. Los peritos forenses indicaron que Moneo Simón fue golpeado en la cabeza con un elemento contundente; tras perder el conocimiento, recibió otros golpes y luego fue ahorcado con una soga, para finalmente ser arrojado a un pozo de más de un metro y medio de profundidad.