«Murió en mis manos», expresó ayer consternado Pablo, uno de los estudiantes accidentado en Bariloche, al recordar el deceso de su compañero como consecuencia de las graves heridas que sufrió cuando se desbarrancó el ómnibus en que viajaban hacia el cerro Catedral.
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El joven aseguró que el micro iba a «gran velocidad», cuando se produjo el accidente que desató la tragedia. «Veníamos muy fuerte. ¿Viste que cuando doblás, que hace un sonido? Yo le dije a uno de mis compañeros: venimos a las chapas, ¿no? Caímos en el acantilado, dimos cuatro vueltas y yo por suerte me agarré (cuando) se desprendió el techo... volé y terminé afuera», indicó Pablo, alumno de la escuela Artigas, de San Fernando.
Asimismo, agregó que de los estudiantes que iban en el micro «ninguno llevaba puesto el cinturón de seguridad», y aclaró que al momento de desbarrancarse el colectivo «no estaba parado», como lo aseguraron en principio algunas versiones, sino que «venía andando a gran velocidad». Enfatizó que tras el accidente, uno de sus compañeros estaba muy herido y falleció en sus manos, cuando esperaban la asistencia.
Por su parte, Hernán, otro de los chicos que iba en el contingente, sostuvo que por esas cosas del destino a último momento no pudo ascender en el micro accidentado. «Ibamos 40 y quedaron diez abajo para que fueran en otro micro. Yo estaba abajo y esperé al otro (micro). Llegando al cerro Catedral, vemos un par de colectivos en la banquina y miramos para abajo y vemos que estaba el micro partido a la mitad. El destino quiso que no suba a ese micro», manifestó.
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