El país casi sin ingenieros textiles

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L a Argentina es ahora destino atractivo para trabajadores textiles. Apenas hay 170
ingenieros especializados en el tema en todo el país y ya se trajeron al menos una decena de profesionales brasileños para abastecer a la robusta demanda.

El desabastecimiento de ingenieros textiles se produjo porque este sector fue uno de los más afectados durante la convertibilidad. «Lo que hay que saber es que no es que hay pocos ingenieros porque se fueron a trabajar afuera, sino porque no hubo interés en seguir», explicó a este diario el ingeniero textil Esteban Bertagni, director de la carrera en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). « Después vino la debacle. Lo que pasó con las textiles produjo una verdadera ausencia en las inscripciones: hubo años en los que se anotaron 3 o 4 estudiantes, cuando en épocas más prósperas (como en 1975) llegaban a 80 los interesados», aseguró el ingeniero. Agregó además que la carrera en los últimos años sintió otro golpe: «Mientras se daban clases, se iban cerrando grandes fábricas como Alpargatas o Grafa».

Se estima que serían sólo 200 los ingenieros textiles distribuidos en todo el país, aunque sólo 170 estarían en actividad. No puede estimarse el número de ingenieros necesarios hoy en el país con la reactivación del sector, pero lo seguro es que la necesidad es altamente superior a la fuerza profesional que existe.

Cada pyme textil en el país necesita un ingeniero, y cada taller de confecciones más o menos importante -los talleres son mucho más numerosos que las fábricas textiles-requiere al menos de la asesoría de un profesional al año.

«El problema que existió en los '90 es que hubo que competir con la importación. Y, para lograrlo, las empresas que querían sobrevivir necesitaban de un ingeniero», dijo el director.

Un problema que se agrega y que es actual son las nuevas maquinarias de producción a las que deben adaptarse las empresas, y con las que deben contar los viejos profesionales y los pocos nuevos.

Para revertir la situación de escasez se ofreció desde la UTN, en asociación con empresas textiles, pasantías rentadas (con sueldos de $ 500 promedio) desde el segundo mes que un alumno cursa esta carrera de cinco años.

«Ahora a mí me llaman pidiéndome gente todos los días y no tengo a quién mandar», explicó Bertagni.

El desinterés por esta carrera contrasta con el elevado interés en otra del mismo rubro: diseño de indumentaria, que el año pasado tuvo más de 2.300 inscriptos sólo en la Universidad de Buenos Aires.

Según Bertagni, en la UTN en este momento hay 33 alumnos en primer año y un ínfimo número de 30 en los demás años.

Por otra parte, es un «mito» que los ingenieros argentinos en este rubro se hayan ido al exterior: «Es altísima la demanda de profesionales aquí, no hay razón para que se vayan. Es más, se está empezando a dar el fenómeno de profesionales que llegan de Brasil. Ya hay una decena, lo que es todo un porcentaje», explicó el ingeniero.

La carrera de ingeniería textil se cursa solamente en la UTN y en la Regional Buenos Aires, aunque ahora se está instrumentando también en Mar del Plata.

En estos días de comienzo del año lectivo, sólo algo es seguro: que una carrera que tiene futuro es la de ingeniería textil porque no sólo hay pocos profesionales, sino que van a surgir pocos también en los próximos cinco años. Muchos menos de los que van a necesitarse en el mercado local.

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