20 de marzo 2008 - 00:00

El Papa criticó en la misa de Jueves Santo el ansia de libertad ilimitada de la humanidad

Benedicto XVI realizó el tradicional lavado de pies en la misa de Jueves Santo.
Benedicto XVI realizó el tradicional lavado de pies en la misa de Jueves Santo.
El papa Benedicto XVI presidió las dos misas del jueves santo como parte de las celebraciones de la Semana Santa, cuyo programa no sufrirá cambios tras las amenazas lanzadas la víspera por el líder de la red terrorista Al Qaida, Osama Bin Laden.

El Papa cumplió el programa del jueves sin modificarlo y ofició una misa en la mañana en la Basílica de San Pedro mientras que en la tarde conmemoró la última cena de Cristo en la basílica romana San Juan de Letrán.

Como es la tradición, el pontífice lavó, en señal de humildad, los pies de 12 sacerdotes, el mismo número de discípulos que acompañó a Cristo durante su última cena.

Durante el rito se invitó a los asistentes a donar dinero para el orfanato cubano "La edad de Oro".

Ninguna medida de seguridad especial fue tomada pese a que a Bin Laden acusó el miércoles al Papa de haber jugado "un papel importante" en la publicación de las caricaturas del profeta Mahoma en periódicos daneses, lo que considera una grave ofensa a su religión.

"No se modificarán los programas, ni se reforzarán las medidas de seguridad", confirmó a la prensa el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

El jueves por la mañana, en la llamada misa crismal, el Papa se refirió a la libertad del hombre, estimando que ésta no puede ser "verdadera" si no se enmarca en la "voluntad de Dios".

Benedicto XVI denunció "la tentación de la humanidad de querer ser totalmente autónoma, de seguir únicamente su propia voluntad" y de "pensar que el hombre no será completamente hombre" si no goza de "esta libertad sin límites".

El jueves santo la religión cristiana conmemora la última cena de Cristo con sus discípulos antes de su arresto y crucifixión.

El Papa presidirá el viernes el tradicional Vía Crucis en el Coliseo romano, cuyas reflexiones han sido escritas para la ocasión por el cardenal de Hong Kong, el chino Zen Ze Kiun.

El Vía Crucis será dedicado a los sufrimientos y persecuciones de la Iglesia católica en China, sacudida en estos días por la violencia en Tíbet.

El Papa se unirá a la procesión únicamente en las tres últimas de las 14 etapas que conmemoran el suplicio de Cristo y de su muerte en la cruz.

El sábado por la noche, regresará a la basílica de San Pedro para la velada Pascual antes de la misa de Pascua del domingo, que culminará con la tradicional bendición urbi et orbi.

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