3 de noviembre 2014 - 20:26
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Momento en que Guerra se entregó a la Policía. (Foto: @Pablo_Costa)
Fuentes judiciales revelaron a Télam que el dosaje de alcohol o de otras sustancias que el venezolano tenga en las muestras de sangre y orina que se le extrajeron y están en laboratorio, serán clave a la hora de resolver su situación.
De todas formas, los voceros aclararon que como Valerio Guerra no hirió a nadie con sus disparos, por lo que hasta el momento sólo está imputado por tenencia de arma de guerra -no tenía en regla los papeles de la pistola Taurus calibre 9 milímetros-, y daño, dos delitos excarcelables.
El hecho ocurrió el viernes pasado, alrededor de las 9.30, cuando Valerio Guerra, en un notable estado de embriaguez, tomó una pistola calibre 9 milímetros y comenzó a efectuar una serie de disparos dentro del departamento 12 "B" que alquila en un edificio de la avenida Luis María Campos 86, en la zona de Las Cañitas, en el barrio de Palermo.
El hombre primero efectuó siete u ocho tiros contra la puerta de su propio departamento y luego terminó de vaciar el cargador de su arma con disparos efectuados hacia el exterior desde un ventanal o, incluso, desde el balcón terraza, donde llegó a ser fotografiado armado por un vecino.
La Policía rodeó de inmediato la manzana, cortó el tránsito en la cuadra, montó un amplio operativo en la zona y de la situación se hizo cargo el Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) de la Policía Federal con francotiradores y un negociador.
Los voceros explicaron luego que el hombre estaba tan ebrio y dopado -en el departamento se encontraron luego botellas de whisky vacías y cajas de psicofármacos-, que no podía mantener un diálogo, balbuceaba e incluso no le acertaba a la cerradura o se le caían las llaves cuando intentaba abrirle la puerta a las autoridades.
Tras dos horas de tensión y una maniobra distractiva en la terraza, Valerio Guerra fue detenido por otros efectivos del GEOF que derribaron la puerta y lo redujeron.




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