10 de enero 2005 - 00:00
Exito
Roberto Giordano repitió en Punta del Este sus exitosos desfiles del verano. En declaraciones a la prensa tuvo palabras emocionadas de recordación a las víctimas de la tragedia de República de Cromagnon en Buenos Aires, pero dijo que el espectáculo ya estaba programado desde hace meses. Informó que su segundo desfile será nada menos que en la cancha de Boca, en la famosa Bombonera.
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Ingrid Grudke, Karina Jelinek, Luciana Salazar y Liz Solari
La modelo más aplaudida fue Luciana Salazar, quien abrió el desfile luego de la simpática falsa presentación de Campi, imitador de Giordano en los programas de Marcelo Tinelli.
Estuvo muy destacado con su famoso «¡Vamos por más!», como siempre, Giordano (de quien Campi dijo que en su locuacidad inventó «las frases sin verbo»).
El centro del espectáculo, desde ya, eran la ropa y las modelos. Desfilaron Ingrid Grudke; Rocío Guirao Díaz; Loli López; Roxana Sarecki; Marina Marré; Ivana Saccani; Sofía Zamolo; Soledad Solaro; Daniela Cardone; Dolores Trull; Pia Slapka; la cara del hotel Conrad, Pamela David, y Julieta Prandi (muy simpática con los camarógrafos), y otras esculturales bellezas.
La lencería de Peter Pan se destacó por su discreción, mostrando menos que las tangas exhibidas en el resto del desfile. Giordano les rindió un especial homenaje al diseñador Ricky Sarkany y al pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró, quien subió a agradecer al escenario. Estuvieron las pasadas de los creadores de Ona Sáez, Jaime Troncoso (Chile), Dacla, Benito Fernández, Ingrid Holster (Bolivia), Fabián Kronenberg y más modistos, inclusive destacados uruguayos. Teté Coustarot, además de su buena actuación como animadora del espectáculo, presentó su perfume «Teté», recorriendo la pasarela y rociando al público.
• Pieles
Un momento destacado del desfile fueron las pieles, para nada convencionales, con modernas pelerinas y terminaciones irregulares.
Un toque que arrancó sonrisas en la platea fue la aparición de perros de raza caniche toy pintados de rosa que combinaban con los atuendos del mismo color de las modelos que los paseaban por la pasarela.
Al mediodía de ayer se festejó el éxito del primer desfile en la nueva casa de Giordano, enclavada en la sierra que rodea el balneario, a 27 kilómetros de Portezuelo. Se trata de una enorme mansión de dos pisos, externamente de piedra, largas escalinatas de madera, terrazas y techo de chapa, buscando un deliberado estilo rústico. Fue para 150 invitados. Se asaron tres vaquillonas precedidas de una mesa de quesos franceses.
En resumen, un Roberto Giordano exitoso como otros años, esforzándose por presentar originalidad temporada tras temporada y al que definió mejor que nadie una mujer del público que comentó: «Es admirable a lo que ha llegado a partir de un peine».




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