8 de noviembre 2012 - 20:17
Fuerte asistencia a la manifestación del 8N
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El Obelisco fue el epicentro de la protesta
Los vendedores ambulantes estuvieron a la orden del día, con la venta de gaseosas, choripanes, hamburguesas, cotillón (banderas, gorros) y hasta remeras con diferentes frases, entre ellas unas que decían ¡Basta! y otra con el dibujo de la prohibición al kirchnerismo.
Familias enteras se convocaron, entre ellas chicas y chicos que salían del colegio, ya sea primario, secundario y hasta de la Facultad de Medicina, situada a un par de cuadras del lugar de la convocatoria. No faltaron aquellos que se movilizaron con sus mascotas, en varios casos adornadas con banderas y remeras antikirchneristas.
Los panfletos que se repartían decían "#8N: yo me movilizo en defensa de nuestras libertades y derechos consagrados en nuestra Constitución Nacional".
Si bien no hubo refuerzos en materia de seguridad -la misma fue la habitual de todos los días en la zona, tal como había deslizado el Gobierno- no se registraron hechos de violencia o incidentes mayores.
Los convocados llegaron de distintos puntos de la ciudad y confluyeron en la esquina de Callao y Santa Fe, en el corazón de Recoleta, y desde allí marcharon por la última de ellas hacia el Obelisco porteño y la Plaza de Mayo.
Los efectivos de la Policía Federal cortaron el tránsito a la altura de Callao y Marcelo T de Alvear, mientras las bocinas de los automóviles y fuegos artificiales acompañaban el cotillón de cacerolas y otros elementos.
Llegando a Diagonal Norte y Florida, algunos carteles bajaban el nivel de conflictividad y pedían, entre otras cosas, "gobernar para todos y que haya paz en la Argentina".
Pese a la masividad, la protesta se lleva a cabo sin inconvenientes. Se puede ver a familias completas caminando por el centro porteño. Muchos llevaban banderas argentinas y entonaban el himno. Las banderas eran regaladas por algún benefactor anónimo. También se pudo ver como al pie del obelisco se regalaban carteles con la leyenda No a la Re Re.
Las redes sociales como Twitter y Facebook, principales fuentes de impulso de la movilización, se convirtieron en un hervidero en las últimas horas y allí se reflejaron los rechazos y las expresiones a favor que despierta la iniciativa.
Luego del primer "cacerolazo" contra la Casa Rosada el pasado 13 de septiembre, esta nueva marcha despertó el interés de los dirigentes opositores y si bien la gran mayoría acompañó, algunos señalaron que prefirieron no asistir, para que sea una expresión libre de banderas partidarias.
La protesta abarcó distintas premisas, como la defensa de las instituciones -la Justicia-, y de la democracia, críticas a la corrupción, la inseguridad y reclamos por la libertad de expresión.
También se encontró en el tope de los reclamos el rechazo a la eventual idea del oficialismo de avanzar con una reforma constitucional que habilite la re-reelección de la primera mandataria.





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