Que resulte asesinado en territorio bonaerense con cuatro tiros todos en la cabeza un hombre que criticó a Néstor Kirchner y a los Duhalde -ambos defendidos y amigos del jefe de Policía bonaerense León Arslanian- es un hecho grave para la seguridad pública y la democracia. Todavía no se sabe si es o no un hecho pasional, de robo o secuestro simple, es cierto. Pero igual es un revés para Arslanian que en estos días lanzó la frase «secuestro denunciado es secuestro esclarecido».
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Aquí hubo denuncia y no hubo confidencialidad policial: en la madrugada en que la noticia del secuestro del ex comisario Oscar Beauvais había salido en los diarios lo asesinaron.
Si el precio de denunciar y no pagar secuestros es ése, la vida, no se cree que vaya a prosperar mucho la invitación del funcionario policial.
• Moda
Además, es inusitada la cantidad de crímenes que ahora se producen en territorio bonaerense. Es como si Arslanian en tantas «purgas» hubiera mantenido policías sólo expertos en secuestros por lo cual nunca saben descubrir asesinos. Está de moda -y con pocos esclarecimientos- asesinar jubilados sin fuerza para resistir que le saquen poco dinero; los crímenes comunes aumentaron; la llegada de un ciudadano al garaje de su casa sigue siendo un acto de vida o muerte porque los viejos desarmaderos de autos robados cambiaron de domicilios y tras una breve racha policial exitosa ya nadie los descubre en sus nuevas madrigueras o retornó «el canje» por la complicidad de los cuerpos policiales. Por si fuera poco hay tarifarios circulando de «killers» o asesinos profesionales -al estilo de los sicarios de Colombia- para desembarazarse con un balazo de algún adversario molesto. En este sentido, los profesionales con tarifas más altas son los que hacen posgrado en el territorio, también bonaerense, de Cariló.
Cuatro tiros en la cabeza -es la nueva manera policial de Scotland Yard en Londres contra terroristas- y retener a Beauvais en cautiverio antes de asesinarlo sacándole los cordones de los zapatos suena a método de fuerzas de seguridad y la pregunta es qué estará anidándose en la nueva Policía Bonaerense, ahora arslaniana.
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