El cuerpo de Susana Leiva, la empleada doméstica que se encontraba desaparecida desde el viernes pasado, fue encontrado en el pozo séptico del baño de su casa, en la localidad bonaerense de Temperley, en el partido de Lomas de Zamora y su pareja fue detenida por el crimen.
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La mujer hallada muerta tenía 38 años, era madre de un niño de un año y otro de diez, y se desempeñaba como empleada doméstica en un domicilio del barrio porteño de Recoleta.
Según indicaron voceros policiales, la pareja de Leiva, identificado como Alberto Ponce, quien se desempeñaba como portero de un edificio de Capital Federal, salió de su casa desde hora temprana y durante varias horas no hubo indicios de su paradero. Sin embargo, horas más tarde, en la intersección de la calle Salta y la avenida Juan de Garay, Ponce fue reconocido y detenido.
Al momento del arresto, Ponce tenía en su poder una dosis de cocaína y 4.000 pesos, por lo que quedó a disposición de la Justicia Federal debido a la tenencia de drogas.
La detención de Ponce fue concretada por efectivos de la Policía Federal que patrullan en bicicleta, tras ser alertados por ocasionales transeúntes que reconocieron al hombre, acusado de ser el presunto autor del crimen de Leiva.
Las hermanas de la víctima apuntaron contra Ponce y la actuación de la Policía, ya que habían alertado sus sospechas sobre el hombre, dado que era "muy celoso". "No nos hacían caso, él tenía marcas en el cuello y arañazos. Siempre fue muy celoso", dijo una de las hermanas, que presentaron la denuncia de la desaparición de Leiva el sábado por la mañana.
Otra de las hermanas, llamada Angelina, aseguró que desde la brigada le dijeron que sabía que era el concubino y que tenía marca de arañazos en el cuerpo, pero "no podían hacer nada con él" hasta tener una orden de la Fiscalía.
El hombre, un día antes de la aparición del cadáver de su pareja y en diálogo con un canal de cable, había desestimado las sospechas que lo apuntaban al señalar que con su mujer "tenía peleas como cualquier pareja" y que le habían realizado pericias en la Policía, las cuales "habían dado todas bien".
Las hermanas de Leiva indicaron a la prensa, a poco de encontrarse el cadáver de la mujer, que el concubino de Susana "nunca ayudó a buscarla". Asimismo, responsabilizaron a la policía, porque recién luego de cinco días fue allanada la casa en donde Leiva y Ponce convivían, y en la que encontraron el cadáver de la mujer.
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