10 de julio 2007 - 00:00
Hasta nieve trajo Kirchner
Buenos Aires vivió ayer su día más atípico desde 1918, al menos en lo que a clima se refiere. La nieve fue una curiosidad para los porteños, que se sorprendieron ante el espectáculo de autos y árboles cubiertos.
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Una de las tantas imágenes de ayer en la ciudad: nadie pudo ocultar su sorpresa y alegría
por un fenómeno desconocido para buena parte de la gente.
En 1918, la intensidad permitió entonces que algunos habitantes pudieron jugar con ella y quedaron registros fotográficos que muestran cantidad de nieve acumulada en árboles y aceras. Julio de 2007 volverá a destacarse en el anecdotario (aunque, claro, no sólo por la nieve).
Desde temprano, las noticias sobre las nevadas en distintos puntos del centro y norte de la Argentina ilusionaron a porteños y bonaerenses, cuyas esperanzas crecieron aun más cuando los copos blancos comenzaron a caer sobre las localidades cercanas a la ciudad.
Las crónicas dan cuenta de que al llegar el mediodía, y entrando desde el sudoeste del conurbano bonaerense, la nevada empezó a hacerse notar en las localidades de Ezeiza y Cañuelas. Alrededor de las 14:00, el fenómeno empezó a experimentarse en zonas linderas a la Capital Federal y rápidamente se extendió a los partidos de Lomas de Zamora, La Matanza, Vicente López y San Isidro.
En la Ciudad de Buenos Aires comenzó siendo aguanieve, aunque cerca de las 15, los copos blancos podían identificarse claramente, debido a las bajas temperaturas, que estaban por debajo de los 2 grados centígrados.
Habitantes de algunos barrios porteños como Palermo, Mataderos, Urquiza y Congreso pudieron distinguir la nieve entre la garúa que se precipitaba.
Minutos después de las 16, el fenómeno blanco arribó al microcentro porteño y sorprendió a quienes debieron trabajar a pesar del feriado nacional.
Lo inesperado del hecho, su duración y su creciente intensidad, revolucionaron a los habitantes de la ciudad: fue corriente el entrecruzamiento de llamadas y mensajes de texto, sacándose fotos y tratando de habituarse a un paisaje que nunca dejó de sorprenderlos. Cuando la nieve empezó a acumularse, mucha gente se escapaba por unos minutos de sus lugares de trabajo para tomar contacto con algo extraño y a la vez hermoso. Es que para muchas de las más de 13 millones de personas que pueblan el área metropolitana, la de ayer fue nada más ni nada menos que la primera oportunidad en sus vidas de ver y tocar la nieve, por lo que la emoción y la excitación se mezclaban con el estremecedor frío que llevaba la sensación térmica a niveles bajo cero.
El gesto de incredulidad se repetía a través de kilómetros: desde La Plata hasta San Isidro, desde el microcentro hasta La Matanza, desde Lomas de Zamora hasta Tigre.
La ola de frío que sacude a gran parte del país, y que continuará hasta mañana por lo menos, es consecuencia de una masa de aire polar que ingresó hace dos días de la Patagonia, explicaron los expertos.
Lo cierto es que la nieve pasó después de casi un siglo por la Capital Federal y sus alrededores, y no será algo que porteños y bonaerenses puedan olvidar con facilidad.





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