1 de marzo 2004 - 00:00

Hollywood celebró (casi) sin miedo

Hollywood celebraba anoche la 76ª edición del Oscar, con más brillo que los dos últimos años y Billy Crystal como maestro de ceremonias. Aunque más relajada que la anterior (cuando se temió un aplazamiento por la guerra en Irak), esta entrega en el Teatro Kodak de Los Angeles estuvo igualmente rodeada de un fuerte operativo de seguridad.

Hasta el cierre de esta edición, no hubo ningún discurso antibélico (ni directamente anti-Bush, como el del documentalista Michael Moore, en 2003), pese a que entre los nominados figuraban actores «problemáticos» como Sean Penn -que ayer asistió por primera vez a una ceremonia del Oscar-y Tim Robbins. De todos modos, la cadena ABC, subsidiaria de la Disney, se había cubierto retrasando cinco segundos la transmisión de la ceremonia, según se dijo, para evitar sobresaltos como el del seno de Janet Jackson en la final del fútbol americano. Sin embargo, a nadie escapaba que esta decisión se toma justo cuando EE.UU. está en pleno período electoral.

En la Argentina, por el canal de cable TNT, se pudo ver a Andy Kusnetzoff de riguroso smoking transmitiendo desde Los Angeles la llegada de las estrellas al Kodak y su paso por la alfombra roja, junto con la periodista de CNN Ana María Montero, algo inquieta por el humor del argentino, cuyo inglés fue criticado con acidez por Robin Williams.

La ceremonia la abrió Sean Connery presentando un desopilante compilado de chistes visuales sobre los films nominados con Billy Crystal apareciendo en todos. Allí se vio al citado Moore aplastado por un elefante cuando repetía su discurso del año pasado. Ya en el escenario del Kodak, Crystal aludió a la homenajeada de la noche: Sofia Coppola, primera mujer nominada en el rubro mejor director por «Perdidos en Tokio» («Y eso que George W. Bush es presidente»).

El reparto de los Oscar, en la noche en que la gran favorita era la conclusión de «El señor de los anillos», «El retorno del rey», se inició pasadas las 22.45, cuando Billy Crystal dio paso a Catherine Zeta-Jones para que anunciara el de Mejor actor de reparto, que fue para Tim Robbins, gran favorito por su trabajo en «Río místico». Tras agradecer a Clint Eastwood, y al resto del equipo, su discurso sólo se desvió para solidarizarse con las víctimas de abusos sexuales (como el de su personaje en el film).

Una espléndida Angelina Jolie anunció el segundo Oscar, a la mejor dirección de arte, que recayó en los responsables de ese rubro en «El retorno del rey». Robin Williams presentó el tercero (tras tomar de la mano a Crystal y decir «parecemos una torta de San Francisco», en alusión a los casamientos homosexuales en ese Estado), al mejor film de animación: «Buscando a Nemo», otro número puesto. Al cierre de esta edición, «El retorno del rey» recibía su segundo Oscar, al mejor vestuario.

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