25 de febrero 2008 - 00:00

Hollywood entregaba anoche sus Oscar

Daniel Day Lewis, gran favorito como Mejor Actor por «Petróleosangriento», llega a la alfombra roja con su esposa,Rebecca Miller.
Daniel Day Lewis, gran favorito como Mejor Actor por «Petróleo sangriento», llega a la alfombra roja con su esposa, Rebecca Miller.
Sesenta minutos después de lo habitual (cambio de hora argentina de por medio), a las 23.30 arrancó el humorista Jon Stewart anoche con la 80ª celebración de los Oscar. Desde ya, no podía iniciar el show de bromas sin la ácida alusión a la huelga de guionistas que paralizó durante tres meses y medio a Hollywood: «Por suerte, festejamos hoy la conciliación. Lo único lamentable es que 'Vanity Fair' haya levantado su fiesta por solidaridad con los guionistas. Eso sí, cuando vuelvan a hacerla, ¿no podrían invitarlos también a ellos? Les prometo que no se mezclarán con nadie». Venganza de guionista. De inmediato, luego de la no menos obligada mención del carácter violento y sangriento de casi todos los films nominados («¿qué necesita esta ciudad? ¿Un gran abrazo de consuelo?»), no dejó de bromear con los films sobre Irak («todo sea para alejar al público de las salas»), y la política, en un año electoral: «¿Ya decidieron por qué candidato demócrata votar?»). Alexandra Byrne, diseñadora de vestuario para «Elizabeth: la edad de oro», fue el primer Oscar de la tardía fiesta de anoche. A continuación, «Ratatouille» se llevó la estatuilla al Mejor Largometraje de Animación.

Las primeras imágenes de la «alfombra roja» se empezaron a ver ayer, pasadas las 22, por el canal de cable TNT, cuya transmisión para Latinoamérica fue conducida por los habituales Axel Kustchevasky (que año tras año intenta aparecer más moderado que Andy Kusnetzoff) y la presentadora de la CNN Ana María Montero. Lo inevitable, clásico de estas televisaciones, fueron las imprecisiones de la traducción simultánea, que ya desde el principio dejó afuera parte de las bromas circunstanciales en las entrevistas al paso.    

George Clooney, nominado a Mejor Actor por «Michael Clayton», fue uno de los primeros en llegar. Lo hizo junto con su novia actual, Sarah Larson, sin cumplir con el deseo que había expresado pocos días atrás: «Antes que ir a los Oscar preferiría ir a una misión humanitaria en Chad. Sería más útil», había comentado. Pero claro, el teatro Kodak le quedaba más cerca. Daniel Day Lewis, favorito en ese mismo rubro por su papel en «Petróleo sangriento», se dejó ver pocos minutos más tarde junto a su esposa, Rebecca Miller (hija del fallecido dramaturgo Arthur Miller). Javier Bardem recibió, al llegar, la mayor parte de las ovaciones femeninas: el español era otro de los fuertes candidatos en el rubro Actor de Reparto, por su papel en «Sin lugar para los débiles», de los hermanos Coen.

Los tratamientos estéticos de mayor demanda antes de la ceremonia fueron la aplicación de botox para ocultar las arrugas, disimular patas de gallo y agrandar labios, pero además para evitar el sudor ante las cámaras. La dentadura fue otro de las obsesiones de las estrellas de Hollywood: blanqueamientos, carillas de porcelana para disimular manchas y empastes fueron los más pedidos en clínicas de medicina estética de Beverly Hills durante las últimas semanas.

Las novedades de la previa tuvieron a la pareja Angelina Jolie y Brad Pitt confirmando nuevo embarazo. Ella lució un vestido negro ajustado y no evitó así disimular su incipiente panza, mientras a él se lo vio con look excesivamente bronceado y lentes oscuros. En la transmisión previa de E! Entertainment contaron que Pitt había pasado horas antes por su peluquero para retocarse el color. Conversó animadamente con Don Chaddle, Cate Blanchett (también embarazada) y Forest Whitaker.

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