Incidentes anoche en primer recital de los Rolling Stones

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A las 21.40 de anoche, y con una ovación que atronó en todo Núñez, los Rolling Stones iniciaron el primero de sus dos recitales en River de su gira «A Bigger Bang». Si a esa hora, dentro del estadio, había orden y el público pudo recibir a sus ídolos en paz, el panorama de puertas afuera era muy distinto: corridas entre la Policía y los fans que no habían podido ingresar, ataques a botellazos, la quema de un automóvil y de baños químicos colocados en las inmediaciones. También hubo algunos heridos que debieron ser trasladados al hospital Fernández. Cerca de las 23 los incidentes continuaban.

Poco antes de las 22, el problema se agravó cuando, junto con la habitual presión de quienes querían «colarse» en la cancha, se sumó la de muchos espectadores legítimos, pero que llegaron con el tiempo justo a River y que, en razón de las múltiples medidas de seguridad, no pudieron entrar a tiempo. Cuando éstos escucharon, desde afuera, los primeros acordes de «Jumpin' Jack Flash», la desesperación fue tal que provocaron la caída de algunas vallas de contención y el comienzo de las corridas, golpes y desborde. Fue entonces cuando en las puertas se decidió una especie de «ingreso irrestricto» y sin cacheos, para descomprimir la gravedad de los tumultos.

Adentro, las cosas seguían bien. Como en Copacabana el último sábado, la banda inició el show con su clásico «Jumpin' Jack Flash», seguido por otro de sus temas más famosos, «It's Only Rock and Roll (But I Like It)». Con las imágenes del recital reproducidas en lo alto por una espectacular pantalla de alta definición, Mick Jagger, a continuación, gritó su clásico saludo: «¡Salud, hola Argentina, hola Buenos Aires!», y de inmediato arrancó con «Shattered!». A su término, hizo una pausa para vocear otro cariño hacia los casi

65.000 espectadores que llenaban la cancha: «¡Los extrañamos mucho!», y continuó con el primero de los temas nuevos de la noche, «Oh, Not You Again!». «Wild Horses», «Tumbling Dice» y «She's So Cold» fueron otros de los temas de anoche sobre el imponente escenario de 60 metros de ancho, 30 de fondo y 25 de altura, junto con más de 700 luces y un sistema de sonido de 100 mil watts.

River, que desde las 17.30 había visto desfilar, en condiciones poco soportables de calor, la seguidilla de «teloneros» que culminó con la actuación de Los Piojos muy poco antes del plato fuerte, lució (en el interior) con mucha calma. En poco más de dos horas, entre las 17 y las 19, se llenó el campo. Adrián Suar con su hijo Tomás y Florencia (hija de Araceli González), Marcelo Tinelli y su esposa, Andrea Pietra, y Silvina Luna eran algunos de los famosos que fueron vistos anoche. En general, uno de los rasgos más evidentes de ayer era la composición del público, que demostraba la pertenencia a sectores medios y altos, e inclusive más familiares ( muchos padres y madres con hijos), que lo que había ocurrido en los dos visitas anteriores de los Stones, en los tiempos del dólar uno a uno. Desde ya, para muchos «rolingas» se hizo mucho más prohibitivo hoy ver a sus ídolos, y eso tal vez explique el caos que la Policía no podía contener.

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