16 de mayo 2006 - 00:00

Intentan introducir el tango en Pekín con bailes callejeros

Una maratón callejera de tango sorprendió a Pekín, en un intento por popularizar la música argentina en China.
Una maratón callejera de tango sorprendió a Pekín, en un intento por popularizar la música argentina en China.
Los amantes del tango intentaron seducir a China con demostraciones en varios lugares de Pekín en las que se denominó «primer maratón de tango» destinado a popularizar el baile más conocido de América del Sur, nacido a finales del siglo XIX a orillas del Río de la Plata.

A lo largo de todo un día, grupos de bailarines se desplazaron por la capital china para acudir a sitios frecuentados por mucho público y finalizar la aventura al norte de la Ciudad Prohibida, uno de los lugares de moda de donde han proliferado cafés y restoranes alrededor de un lago. En cada etapa, las notas del bandoneón surgían de un aparato estéreo portátil.

En uno de los parques del este de Pekín, varios turistas chinos y extranjeros admiraban los pasos de los bailarines, algunos con los colores albicelestes nacionales, como Solange Guo Chatelard, una de las organizadoras, joven franco-china de 23 años, fanática del tango desde que visitó la Argentina. Su compañero Tayfun es turco y llevaba la camiseta de la Selección Argentina de Fútbol.

Los bailes de América latina, y en particular la salsa, están cada vez más de moda en China, con una multiplicación de clases y clubes, pero el tango todavía no ha entrado, comprobaron los organizadores de la manifestación. Esa constatación conllevó la idea de bailar en público, una costumbre muy china. Todas las noches, cuando el tiempo lo permite, en numerosos parques de la capital, cientos de parejas se reúnen para danzar al ritmo de bailes de salón, tanto si son debutantes como expertos.

«A los chinos les gusta bailar en el exterior, eso no es ninguna novedad. En cambio, lo que sí es nuevo es el tango», explica Solange Guo Chatelard, que todos los miércoles organiza, en un bar de la ciudad, una «milonga», una velada reservada al tango que reúne a chinos y extranjeros, una docena de parejas.

Las clases son gratuitas, sólo se abonan las consumiciones. «Somos entre 20 y 40 personas», dice, un pequeño núcleo que espera crecer con el tiempo. Estos últimos años, han abierto otros locales que también proponen clases de tango. Solange lamenta que en Asia, y sobre todo en China, se ha impuesto un tango venido de Europa con derivaciones del cha cha chá o la rumba.

Dejá tu comentario

Te puede interesar