Como hace un año, Bérgamo sufre por covid (señal para una Argentina con pocas vacunas)

En marzo del 2020, el norte de Italia adelantó lo que iba a suceder en el mundo. Desde hace semanas, tiene crecimiento de contagios. Vuelven a cuarentena estricta y cierre de actividades.

Imágenes: Piazza Vecchia, en Citta Alta, suele estar lleno de turistas durante el fin de semana. El sábado era una desolación. El resto de la ciudad de Bérgamo refleja en sus calles las nuevas restricciones para circular.

Imágenes: Piazza Vecchia, en Citta Alta, suele estar lleno de turistas durante el fin de semana. El sábado era una desolación. El resto de la ciudad de Bérgamo refleja en sus calles las nuevas restricciones para circular.

Hace un año, el mundo se conmovía con las imágenes que llegaban desde la ciudad italiana de Bérgamo. Camiones cargados de ataúdes con víctimas del coronavirus o médicos que debían decidir a qué paciente negarle un respirador eran sin, duda, el lado más dramático de una pandemia que recién comenzaba. La decisión de una cuarentena estricta, en todo el país, y, especialmente, en la región norteña de Lombardía, permitió que, poco a poco, con la salida del invierno, la situación mejorara. Hasta tal punto que muchos creyeron que la pesadilla había terminado. La aparición de distintas vacunas reforzó esa idea. Sin embargo, doce meses después, los habitantes del lugar sienten que están reviviendo aquel duro pasado.

“Nadie pensaba hace unos meses que volveríamos a sufrir por el coronavirus como un año atrás. Casi todo el país se está cerrando por un rebrote inesperado. Los casos crecen y la enfermedad parece imparable” dijo a Ámbito Fernando Gorra Zabala, un argentino que hace más de veinte años que vive en Bérgamo.

En las últimas dos semanas, los contagios en Italia pasaron de un promedio de 12.000 casos diarios a 23.000. Las muertes están creciendo a un ritmo menor pero comienzan a preocupar y los hospitales sienten el stress sanitario. Muchas regiones que estaban en blanco o naranja fueron pasadas a rojo, en el semáforo sanitario, el nivel más elevado. Esto implica el cierre de todos los comercios que no son indispensables y la imposibilidad de circulación de una ciudad a otra sin el permiso que otorga el Gobierno. También en esas zonas, los colegios y las universidades volvieron a cerrarse. En las principales ciudades, la policía realiza controles estrictos como un año atrás y se producen incidentes con jóvenes que resisten al encierro. Bérgamo, el corazón de la pandemia en 2020, está en “naranja oscuro”, un paso previo al peor nivel. La situación nacional es tan delicada que el primer ministro, Mario Draghi, removió al responsable de la comisión encargada de combatir la pandemia y puso en su lugar a un general de las Fuerzas Armadas.

“Hay mucha angustia porque la gente tiene que volver a quedarse en sus casas. Ya no lo soporta más. Sólo puede salir a comprar lo indispensable, como hace un año. Además, del daño psicológico, el impacto económico es terrible. Muchos negocios no volverán a abrir más. No hay turismo. Vivo cerca del aeropuerto de Bérgamo que tenía decenas de vuelos diarios. Hoy no se escucha ningún avión” explicó Claudia Giménez, una ingeniera argentina radicada en ese lugar. Es cierto, las calles de la ciudad, un domingo, solían estar repleta de turistas y lugareños. Sin embargo, ayer, eran sólo desolación.

Hay dos motivos por esta tercera ola que está azotando a Italia. Por un lado, la cepa británica tiene un nivel de contagio mayor. Se estima que el 60% de los casos corresponden a esa variante. La sensación generalizada de que el coronavirus había sido controlado provocó el relajamiento de los cuidados. La otra causa del avance del covid-19 es la demora en la vacunación. A diferencia de Israel, Inglaterra o Estados Unidos, Italia no muestra demoras en su campaña. Una señal para la Argentina si no logra un porcentaje de vacunación importante antes de la llegada del invierno. Esto se debe, principalmente, a la falta de vacunas. El Gobierno fue a la Justicia para reclamar al laboratorio Pfizer por la lentitud en la entrega de dosis. Hace cuatro días, como miembro de la Unión Europea, vetó una exportación que iba a realizar el laboratorio AstraZeneca a Australia de 250.000 vacunas producidas en su filial de Roma. También, el país amenazó a la UE en aprobar por su cuenta el uso de la vacuna Sputnik V, sin la autorización del bloque para poder suministrarla a la población.

“La situación es desesperante. El coronavirus se propaga y nadie sabe cuándo va a tener acceso a una vacuna” agregó Gorra Zabala.

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