El gobierno de la ciudad de Jujuy declaró hoy la emergencia sanitaria en la capital de la provincia, ante el temor de que se activen focos infecciosos, luego del fuerte temporal de la semana pasada, que dejó un saldo de siete muertos.
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La municipalidad continúa asistiendo con alimentos a unas 400 familias, algunas de las cuales debieron ser albergadas en el Centro de Participación Vecinal.
Ante la falta de espacio suficiente para refugiar a los inundados se dispuso acondicionar la zona de Los Perales y Alto Comedero, para poder trasladar a los damnificados.
En la zona de Punta Diamante, que es donde confluyen los ríos Chico y Grande, que atraviesan la capital jujeña, fue el sector donde se dieron los mayores inconvenientes.
El desborde de ambos ríos obligó al gobierno jujeño a evacuar a las familias del asentamiento ubicado en ese barrio.
A su vez, en Punta Diamante fue donde fallecieron seis personas, entre ellos cuatro niños y dos adultos.
La restante víctima trágica se dio en el barrio El Comedero, donde un hombre murió electrocutado en su casa, en plena tormenta.
Huaico es otro de los barrios que sufrieron las inclemencias del tiempo, aunque las aguas ya comenzaron a bajar y la preocupación ahora se centró en el tema sanitario.
El temor por la posibilidad que se dé un brote infeccioso en la ciudad, puso en estado de alerta al gobierno municipal, que dispuso la emergencia sanitaria para intentar calmar la psicosis en la población.
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