20 de septiembre 2005 - 00:00

La audacia de "Perfil" los domingos

La audacia de Perfil los domingos
Una publicación nueva debe analizarse desde el segundo número en adelante porque el primero fue preparado con notas elaboradas durante semanas. Es lo que ocurrió el pasado domingo con la segunda aparición (ahora sólo los domingos) del que fuera el diario «Perfil» de la empresa editora de los Fontevecchia. Esa edición muestra un producto difícil de elaborar, aunque siempre sea elogiable que surja un esfuerzo periodístico capaz de competirle al pernicioso monopolio «Clarín».

El número inicial tuvo una venta chica, desde ya, pero no desalentadora para un inicio. La cantidad de páginas del ejemplar y suplementos se redujo ligeramente para el segundo, pero se mantuvo la voluminosa revista que acompaña la edición. La duda es si Fontevecchia tendrá espaldas financieras para soportar cada domingo un costo muy alto como implica poner una publicación así en la calle. «Clarín» es un monopolio despiadado que no admite competencias, sobre todo después de que aquella Sala B en lo Penal Económico de Marcos Grabivker, Carlos Pizatelli y Roberto Hornos desconoció el fallo del Organismo de Vigilancia de la Competencia que había condenado por 4 votos a uno a «Clarín» por prácticas ilegales, como trabar la libre competencia al encarecer la publicidad en su medio a las empresas que también publicaran en otros diarios nacionales. Hasta contra la revista dominical del diario «La Nación» -su socio en Papel Prensa-el monopolio «Clarín» amenazaba a los avisadores con recargos si le publicaban. ¿Qué podrá entonces hacer o cuánto le costará a este «Perfil» de los domingos si aquel fallo trabó la defensa judicial y está aún vigente? El juez que presidió esa sala para decisión tan aberrante contra el periodismo libre y la libertad de competir, el mencionado Grabivker, sigue actuando en ese grupo judicial. Más aún: detrás de su fallo parcial y mientras sigue en la Magistratura Grabivker no tuvo ningún recato para asumir como columnista con firma en el diario «Clarín» al que había ayudado.

En lo periodístico este semanario «Perfil» es complejo. Además de una revista, comentarios y volumen de páginas necesita que sea tan informativo del día anterior como para que el lector no extrañe, si lo reemplaza, por el otro diario dominical que consumía. Pero es difícil -y de costos prohibitivosmantener una redacción de diario para una edición cada 7 días. Esto lo lleva a abundar en notas que lo acercan mucho a las revistas semanales, donde ya Fontevecchia tiene a «Noticias» que es un buen producto. ¿Cómo distribuir notas y denuncias entre dos productos de misma editorial que compiten en lectura casi en el mismo período?

Tampoco es fácil encontrar buenos columnistas que no estén ya conchabados. Logra «Perfil» a un Jorge Lanata que raccontea la semana, pero es un «progresista» apartado del nuevo paraíso de la izquierdagobierno. Retorna a lo que mejor hizo, escribir en medios gráficos, tras intentos frustrados de cineasta, historiador y un opaco presente en radio. Cuenta con un conocido estilo de vuelo pero ya no maneja información. Su análisis siempre fue ideologizado y choca con esta época en que la mayor parte de la prensa, por gozar las mieses del kirchnerismo, hasta aceptó ser «progre». Uno más, como sería Lanata, abruma.

• Mediocridades

Tiene «Perfil» exquisiteces, como la columna de Víctor Hugo Morales en Deportes pero también mediocridades como la de Miriam Lewin (de activa actuación en el ataque impiadoso contra el sacerdote Julio Grassi por «Canal 13» y luego separada de «Punto doc» por su productor Mario Pergolini, por haberse metido en la vida privada del médico Ferriols hasta afectar el matrimonio y adopción de hijos comunes con Beatriz Salomón). Es cierto que también está como columnista Rosendo Fraga y Nancy Pazos en busca de recuperar sus mejores momentos, pero es poco aporte para levantar el nivel del resto que predomina demasiado en número sobre las excepciones mencionadas.

Fontevecchia le agrega ese toque tradicional de sus publicaciones que no gusta: meterse en las vidas privadas (en esta edición fotografía al primer novio de Cristina Kirchner cuando era una adolescente y uno se pregunta ¿para qué ese tipo de bajezas?). Igual hay que alentar el esfuerzo de los Fontevecchia para enfrentar al monopolio «Clarín» los domingos, aunque tiene incongruencias como que la cronista radial Magdalena Ruíz Guiñazú está en ambos lados (?).

J.A.R.

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