Mauricio Macri no está dispuesto a tomarse licencia en Boca. No quiere abandonar el cargo que le obligó a retomar la Justicia. El jefe de Gobierno no cree que deba tomar licencia y en su entorno interpretan que las críticas a la doble misión son parte de la jugada del gobierno nacional, que primero le haría tomar el cargo con los inconvenientes que le acarrea y luego lo presiona para que lo deje y concretar un plan de intervención oficialista en el club.
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El kirchnerista Diego Kravetz, titular de la bancada porteña Frente para la Victoria, fue ayer uno de los primeros en reaccionar en ese sentido. El legislador primero admitió que no habría incompatibilidad en la letra de la Constitución porteña para que asuma un puesto en una asociación civil como es Boca, pero más tarde le reclamó que renuncie porque no es ético que ejerza simultáneamente la jefatura porteña.
Desde otra bancada, también el diputado Martín Hourest manifestó que el tema debería ser tratado por la Legislatura, donde la mayoría macrista seguramente no hará lugar.
No podía faltar Aníbal Ibarra, quien en un comunicado solicitó que Macri pida licencia en Boca. «La Constitución de la Ciudad prohíbe al jefe de Gobierno ejercer otras actividades y también impide estar en entidades que tengan contratos con la Ciudad. Boca Juniors tiene contratos con la Ciudad: el último fue la sesión de tres canchas de fútbol y un vestuario del Parque Sarmiento en forma exclusiva y gratuita por cuatro años», afirmó el legislador.
Debate
Desde PRO, se refirió el titular de la bancada, Oscar Moscariello. El diputado dijo que la decisión de la Inspección General de Justicia de restituir en la presidencia de Boca Juniors a Macri «ha generado un debate sobre la incompatibilidad del ejercicio de ambas responsabilidades» y que él como integrante de la Comisión de Asuntos Constitucionales asegura que «el artículo 98 de la Constitución de la Ciudad es claro y preciso, el jefe de Gobierno mientras desempeña su cargo no puede ocupar otro cargo público, ni ejercer profesión alguna, excepto la docencia, pero Boca es una asociación civil sin fines de lucro, es decir es una institución privada, por lo que ser presidente de la misma no significa ejercer cargo público ni una profesión».
También el diputado nacional Cristian Ritondo aseguró por su parte que la actividad como titular del club «no es incompatible porque una pertenece a la esfera privada y, además, es sin fines de lucro, por lo que no existen intereses contrapuestos entre ambas administraciones. Con ese criterio muchos funcionarios del gobierno nacional deberían dejar sus puestos por ser dueños de empresas privadas».
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