"Los recuerdos son una gran parte de nosotros, hacen y definen nuestra personalidad"

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¿Cómo se forma, se desarrolla y persiste el mecanismo de la memoria? Ámbito dialogó con el neurocientífico argentino Jorge Medina, destacado docente universitario e Investigador Superior de CONICET que acaba de obtener un importante premio por su trayectoria.

Graduado con Diploma de Honor en la UBA, Jorge Medina obtuvo el título de Doctor en Medicina con tesis sobresaliente, en lo que fue el inicio de una carrera dedicada a la investigación en neurociencias. Destacado docente universitario, Investigador Superior de CONICET y miembro de la Academia de Ciencias de América Latina, fue reconocido con numerosas distinciones, como el Premio Bernardo Houssay, la Beca Guggenheim y el Premio Konex, entre otros. Sus contribuciones fueron publicadas por las principales revistas especializadas y se plasmaron en cuatro patentes de compuestos asociados con patologías cerebrales.

A días de obtener el premio científico de la Fundación Bunge y Born 2020 en Neurociencia Experimental, dialogó con Ámbito sobre uno de los temas más fascinantes y que todavía presentas muchos aspectos desconocidos: cómo se forma, se desarrolla y persiste el mecanismo de la memoria.

Periodista: ¿Cuánto conocemos de la memoria?

Jorge Medina: La memoria es uno de esos capítulos de la neurociencia donde se trabaja mucho a nivel mundial desde hace unas cuatro o cinco décadas. Conocemos el mecanismo, la química y los requerimientos del cerebro para formarla. Digamos que se tiene un 80% del conocimiento sobre la manera en que se guarda la información, pero se sabe mucho menos acerca de dónde está estrictamente la prueba física del recuerdo. No se sabe en cuál sustrato físico, en qué moléculas o proteína se almacena.

P: ¿Cómo guardamos nuestros recuerdos?

JM: Se sabe bastante bien qué cosas alteran la formación de la memoria: el estrés crónico atenta contra ese guardado, lo mismo que dormir mal o el ejercicio intenso. Por otro lado, comer y dormir bien y el ejercicio moderado ayudan. También las emociones positivas hacen durar los recuerdos. Por eso podemos acordarnos de algo que nos pareció importante hace 15 años y olvidamos un hecho irrelevante de ayer, como la cantidad de semáforos en rojo que pasamos con el auto. Ahora, si te enojas por la cantidad de semáforos que se pusieron en rojo en el camino, quizás ahí sí lo recuerdes al otro día.

P: ¿Qué otros factores influyen?

JM: Cada uno guarda lo que considera que debe guardar basado sobre todo en su historia previa y cómo se encuentra la actividad del sistema nervioso en ese momento. Una misma experiencia vivida por dos personas es recordada de modo diferente. Por ejemplo, si una de ellas tiene una vida tranquila y sin sobresaltos, y la otra sufre abusos y desencantos, eso marcará el “mecanismo de guardado”.

P: ¿Cuánto nos define lo que recordamos?

JM: Los recuerdos son una gran parte de nosotros, hacen y definen nuestra personalidad, si no recordáramos las experiencias tendríamos una vida muy complicada. Más allá de que repetiríamos muchas cosas, guardar las experiencias es vital para la supervivencia de las especies.

P: ¿Cuál es el aspecto más desconocido?

JM: Lo que no se conoce es el mecanismo para evocar un recuerdo, cómo funciona la maquinaria que lo trae. Las memoria son estrellas en el universo negro del olvido, pequeñas islas en un mar inmenso, el olvido es mucho más grande que la memoria, nos olvidamos de casi todo. Borges, además de un gran escritor, era sin saberlo un neurocientífico genial. Se preguntó: ¿Qué recordamos? ¿Lo que aprendimos alguna vez o lo que vamos recordando es lo que cambió un poquito la última vez? Lo dijo cuando no se conocía nada de este mecanismo, del "reconsolidar" la memoria con la información nueva que se agrega.

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La “memoria de trabajo” nos permite razonar y resolver en el corto tiempo.

La “memoria de trabajo” nos permite razonar y resolver en el corto tiempo.

P: ¿Cuántas memorias existen?

JM: Hay una memoria de segundos, que opera cuando hablamos con alguien sin recordar la sexta o la decimocuarta palabra que nos dice, pero teniendo que retener momentáneamente cada una de ellas para entender el significado de la frase. Está la memoria de corta duración que permanece horas, para experiencias poco relevantes, se conservan un rato hasta que se desvanecen. Y la de larga duración puede durar toda la vida. El tema es que hay que tener mucha energía en el cerebro para activar la memoria de larga duración, porque hay que generar proteína y hacer nuevas conexiones, y eso consume bastante energía, mientras que la de corta duración exige un gasto energético pequeño.

P: ¿Cómo interactúan?

JM: La memoria tiene capas como una cebolla, capas de información asociadas entre sí. Las superficiales aparecen más seguido y la memoria original está tan profunda que muchas veces no la podemos traer. La memoria además no es inmóvil, cambia a lo largo de la vida a medida que uno la va evocando. De eso se trata la terapia psicoanalítica: hacer, por ejemplo, que alguien que sufrió un trauma muy violento pueda recordarlo en un contexto no violento, y así generar una nueva memoria con información menos traumática.

P: ¿Hay relación entre memoria e inteligencia?

JM: Se las relaciona básicamente con la llamada “memoria de trabajo” que sirve para razonar y resolver en el corto tiempo, para unir datos, hacer cálculos matemáticos, jugar al ajedrez, similar a la memoria RAM de las computadoras. Hay una buena correlación entre ellas dos, aunque obviamente no es la única.

P: ¿La memoria se puede entrenar?

JM: Si ejercitas tu cerebro es probable que recuerdes mejor, pero influyen también factores innatos, cualidades físicas, la historia, etc. El cerebro es tan plástico que se mueve para todos lados, puede cambiar su actividad continuamente dependiendo de lo que experimenta. La base del aprendizaje de la memoria está en la plasticidad cerebral y de las neuronas, que se comunican a la vez de manera plástica.

P: ¿Qué podemos tomar para mejorarla?

JM: Desde el punto de vista de farmacológico, todavía no existe ningún producto que sea efectivamente mejorador de la memoria sin consecuencias indeseables en el sistema nervioso. Por el contrario, los tranquilizantes y ansiolíticos clásicos pueden ser un poco amnésicos. Uno que funcionara sin efectos colaterales podría generar ganancias de miles de millones de dólares al año. Por eso hay mucha gente trabajando eso, pero todavía no le encuentran la vuelta.