Néstor Pavón, el empleador de Sebastián Wagner, el violador y asesino de la joven Micaela García, negó ayer ante el fiscal del caso haber participado del crimen cometido el 1° de abril pasado en la ciudad entrerriana de Gualeguay.
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"No violé ni maté", dijo el dueño del lavadero en el que trabajaba Wagner, después de que éste lo incriminara como cómplice directo del femicidio. En su declaración ante el fiscal Ignacio Telenta, el hombre de 35 años admitió haber estado con el asesino confeso en la madrugada del crimen, pero aseguró que fue dejado en su domicilio cerca de las 4:30 y que se fue a dormir, mientras que pudo establecerse que a Micaela, Wagner la comenzó a perseguir cerca de las 6.
Según indicaron fuentes judiciales, Pavón admitió que le dio alojamiento durante varios días a su empleado y que finalmente le prestó cinco mil pesos para que viajara al partido de Moreno, en la provincia de Buenos Aires, donde tiene familiares porque es "gaucho" y Wagner no tenía dónde dormir porque se había peleado con su pareja.
En las últimas horas se conocieron detalles escalofriantes de la declaración de Wagner ante el fiscal, en las que reconoce su autoría y señala la supuesta complicidad de su patrón.
El hombre de 30 años que había cumplido anteriormente una condena por dos violaciones aseguró que él y Pavón habían ingerido gran cantidad de alcohol y drogas y salieron a "cazar" a una joven con su auto.
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