Mientras investigadores de la empresa IBM redujeron las litografías usadas para construir microchips a 29,9 nanómetros, superando el récord que se ubicaba en los 32, dando una muestra más del constante avance de la tecnología; con otro tipo de chips, en Estados Unidos se generó una polémica de proporciones por el implante de microcircuitos en el cuerpo humano, como lo hizo una empresa de ese país días atrás, cuando fue utilizada para ser aplicada en sus empleados.
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El hallazgo de los trabajadores de IBM representa un gran aliciente financiero para los fabricantes de computadoras, dijo el portavoz de IBM Hans-Juergen Rehm en San José, California. «Los dispositivos modernos de exposición cuestan hoy en día mucho dinero», indicó. Los expertos de IBM utilizaron dos rayos láser en lugar de uno para la « inscripción» del procesador, logrando así líneas más nítidas.
En tanto, varias asociaciones de derechos civiles han protestado contra lo que consideran un nuevo paso en la invasión de la intimidad de los trabajadores por la implantación de microchips, mientras que los fabricantes insisten en que es una tecnología de avanzada y de usos múltiples.
«La implantación de los chips ha sido y seguirá siendo completamente voluntaria, así que no daña en absoluto el área privada de nuestra vida. Para nosotros es una medida de seguridad muy eficaz», se defendió Sean Darks, presidente de la empresa de videovigilancia Citywatcher.com.
La cápsula, que se inserta bajo la piel del brazo o la mano con una jeringa, contiene un número de 16 dígitos que permite el acceso al historial médico del portador.
Estos microcircuitos son obra de la empresa «VeriChip», filial de «Applied Digital Solutions», de Palm Beach ( Florida), que en octubre de 2004 recibió el consentimiento por parte de la Dirección de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) para comercializar el producto.
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