6 de abril 2007 - 00:00

Neuquén: detuvieron a policía por muerte de docente, se negó a declarar y persiste tensión

La manifestaciones por la muerte de Fuentealba su sucedieron todo el día en Neuquén.
La manifestaciones por la muerte de Fuentealba su sucedieron todo el día en Neuquén.
El clima de bronca y angustia que provocó la muerte del maestro Carlos Fuentealba agudizó ayer la crisis política y social que atraviesa Neuquén, a partir de escenas dolorosas en la despedida del docente fallecido y de la detención de un policía que tenía antecedentes de violencia.

En medio de este grave cuadro, el gobernador Jorge Sobisch mantuvo silencio de radio durante toda la jornada, que concluyó anoche con una marcha por las calles céntricas de la capital provincial y con el puente que une Neuquén y Cipolletti (Río Negro) bloqueado por los docentes y diversas organizaciones.

Los manifestantes reclamaban directamente la "renuncia" del gobernador Sobisch, quien a su vez analizada una salida política a la situación y se encaminaba a pedir la dimisión a algunos de sus funcionarios, especialmente los vinculados al área de seguridad, según dejaron trascender sus voceros.

La despedida del maestro Fuentealba se produjo en un marco estrictamente familiar -a la ceremonia no ingresaron la prensa ni tampoco sindicalistas-, algo pensado para preservar la intimidad de la esposa del docente fallecido y de sus dos hijas, de 14 y 11 años de edad.

Más temprano, por la mañana, un policía local fue detenido por su presunta responsabilidad en la muerte de Fuentealba, quien fue impactado por una cápsula de gas lacrimógeno en el cráneo desde no más de 10 metros de distancia, lo que provocó su hospitalización y posteriormente su muerte.

Según los especialistas, un arma de esas características no debe ser disparada a menos de 80 metros de los manifestantes.

El policía detenido, un sargento llamado Darío Poblete, tenía en su haber una condena de dos años de prisión y cuatro años de inhabilitación para ejercer su cargo, aunque el proceso se encontraba en apelación y por eso participó del operativo represivo ordenado por Sobisch sobre la ruta nacional 22.

Según informaron fuentes judiciales, el sargento Poblete tenía dos condenas dictadas en su contra: una que estaba en suspenso fue unificada en diciembre último con otra y así se le hizo efectiva, pero se encontraba en libertad porque había apelado ante el Tribunal Superior de Justicia provincial.

Este dato agigantó la indignación popular en Neuquén, sumado a que más tarde se conoció que el policía se había negado a declarar ante los investigadores del hecho, entre ellos el juez Cristian Piana y la fiscal Sandra Taboada.

Justamente, la fiscal Taboada sostuvo que se recolectaron "probanzas necesarias" para producir la detención del efectivo, quien fue arrestado entre la 1.00 y las 2.00 de la madrugada.

Por si acaso, el detenido fue trasladado desde la Dirección de Bomberos local, donde permanecía alojado, a otro lugar que se mantiene en reserva por cuestiones de seguridad.

Mientras trasladaban al policía sospechado de la muerte de Fuentealba, los familiares del docente y sus más próximos allegados le daban el último adiós en el cementerio de la capital neuquina.

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