La empresa ENAS no aprende. En el arreglo (o eliminación) de una gran fuente de agua entre avenida Del Libertador y Alcorta, a la altura de la calle Agüero, levantó una hermosa empalizada de maderas pintadas primorosamente color crema que da a dos avenidas importantes. Son una tentación en una ciudad propensa al salvajismo de las pintadas callejeras. Esa empalizada ya provocó una ofensa con aerosol a la colectividad judía al mantener durante 7 días una leyenda racista, hasta que fue denunciada por diarios y la borraron. Ahora es base de toda clase de leyendas políticas que se acentuará en el próximo proselitismo. ENAS debería optar por soluciones que son conocidas para una ciudad donde no se respeta la belleza de los exteriores. Una es colocar alambrados, como en los pilares base de autopistas, y otra permitir afiches murales de propaganda, con lo cual hasta ganarían plata. Como están son invitaciones a degradar la zona o crear resentimientos.
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