Londres - La Asociación Médica Británica (BMA, siglas en inglés) se muestra a favor de prohibir la publicidad de la llamada comida basura destinada a los niños para combatir el creciente aumento de la obesidad entre los pequeños.
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En un informe titulado «Prevenir la obesidad infantil», divulgado ayer, la BMA propone medidas radicales para reducir los casos de exceso de peso entre los escolares.
La BMA calcula que la obesidad en el Reino Unido afecta a un millón de menores, pero la cifra puede aumentar en el futuro. Se debería reducir el contenido de grasas en las comidas escolares, mientras que las bebidas y los alimentos no buenos para la salud que se venden a través de máquinas expendedoras en los colegios deberían estar prohibidos, según la asociación.
En opinión de los profesionales médicos, las personas famosas sólo deberían apoyar la publicidad de productos saludables y que cumplan con los criterios nutricionales adecuados, mientras tendrían que prohibirse los anuncios de comida basura.
Al mismo tiempo, proponen que los supermercados apoyen ofertas especiales de alimentos buenos para la salud de los menores, en lugar de chocolates y papas fritas.
La BMA está a favor, además, de una campaña del gobierno para que padres e hijos se den cuenta de los beneficios de una dieta equilibrada y sana.
La asociación calcula que unos 22 millones de niños en todo el mundo menores de cinco años están obesos.
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