Reapareció ayer en una manifestación pública Juan Carlos Blumberg, al encabezar la protesta silenciosa, compungida, iluminada por velas temblorosas y con prohibición de lemas políticos, de más de 2 mil amigos y familiares del secuestrado Gabriel Gaita. Fue en la plaza de Valentín Alsina, Lanús, en el conurbano bonaerense, la zona más castigada por los secuestros extorsivos. Se cumplían seis días de la ausencia de Gaita, caso al que ayer se sumaron otros dos: uno ocurrió en el partido de Moreno, cerca de donde fue asesinado Axel Blumberg, y la víctima es una mujer de 77 años; el otro sucedió en Palermo, y se trata de una adolescente de 15 años.
«¡Fuerza Gaby!», fue el mensaje que algo más de dos mil amigos y familiaresdel hombre secuestrado en Lanús dieron a Gabriel Gaita, con la esperanza de que llegue a su destinatario, todavía en cautiverio. Para los secuestradores, la misiva fue imperativa -«Liberen a Gaby»-, precisamente cuando se cumplían ayer seis días del cautiverio del hombre de 30 años y padre de dos hijos.
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El encuentro fue puntualmente a las 18.30 en la plaza de la localidad de Valentín Alsina, en el partido bonaerense de Lanús. Bajo una persistente garúa, muchas madres con niños pequeños, mujeres y hombres septuagenarios y grupos de adolescentes encendieron sus velas blancas al reparo del viento para exigir la liberacióny clamar por justicia. Entonaronel Himno, rezaron, escucharon al cura párroco de la iglesia San Juan Bautista frente a la cual se concentró el reclamo y luego la atención giró hacia la figura de Juan Carlos Blumberg, quien llegó poco antes de las 19. Los vecinos se preguntaban unos a otros con ansiedad sobre la presencia del padre de Axel y cuando la cabellera blanca asomó entre los hombros de los asistentes, la ovación fue unánime. Muchos querían acercarse, besarlo, abrazarlo y confirmar su presencia para el próximo 26, cuando Blumberg promete otra marcha multitudinaria frente al Congreso. «¿Sirve para algo que los vecinos se movilicen?», inquirió un cronista a Blumberg, quien asintió inmediatamente con la cabeza mientras dos fornidos custodios entrelazaban más estrechamente sus brazos a modo de contención y en resguardo del padre de Axel. Mientras, un niño de unos 8 años repartía volantes convocando para la movilización del 26 con la firma de vecinos de Lanús. Una tercera pancarta preparada sobre fondo blanco y con letras rojas prometía: «Gaby, en este momento estamos junto a vos y tu familia. Pedimos por tu liberación y que no haya más secuestros». Una foto de Axel Blumberg se mecía desde lo alto.
La convocatoria de ayer se convirtió en un punto de encuentro para los vecinos que atestiguaban, muchos de ellos, décadas de vida en el partido de Lanús. Apenas unos pocos hablaban entre sí, sólo hacían un esfuerzo para escuchar al cura y a un tío de Gabriel que con un claro acento italiano pedía por su liberación. Dos o tres hombres cubiertos con túnicas blancas y sus rostros encapuchados desfilaban entre la gente con la leyenda «Basta de secuestros». No hubo consignas políticas y pocos efectivos de seguridad recorrían las calles céntricas. Los automovilistas interrumpieron su marcha cuando una columna encabezada por amigos y familiares se alejó hacia las 19.30 portando las pancartas. Nuevos gestos de solidaridad cerraron otra jornada de reclamo con un deseo apenas balbuceado en voz baja: «Ojalá que nunca me pase a mí».
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