Píparo: detuvieron a dos testigos por "falso testimonio"

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Dos personas sospechadas de formar parte de la banda que asaltó y baleó a Carolina Píparo resultaron detenidas luego de prestar declaración en calidad de testigos en el juicio que se sigue por el ataque del que fue víctima la mujer, en una salidera bancaria ocurrida en julio de 2010 en la ciudad de La Plata.

Se trata de Silvia Amado y Juan Conde, quienes son pareja y también vecinos del supuesto marcador de Carolina Píparo, Miguel "Pimienta" Silva. La pareja brindó un testimonio contradictorio y ambos quedaron a disposición del Tribunal por pedido del fiscal Marcelo Romero.

Amado confirmó que uno de los teléfonos secuestrados a la banda estaba a nombre de Conde y que tiene otros celulares a su cargo, mientras que la mujer dio una versión distinta.

La sospecha pasa por saber si ambos, detenidos por "falso testimonio", fueron quienes entregaron los teléfonos a la banda para cometer el atraco.

En un nueva jornada del juicio llevado a cabo por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de La Plata, también declaró la jefa del servicio de emergencia del Hospital San Roque de Gonnet, Graciela Badin, quien aseguró que Carolina Píparo ingresó a ese centro asistencial "con riesgo inminente de muerte".

Además, la médica afirmó que el índice de sobrevida que tenía era del "24,74 por ciento". "Tenía el rostro y las ropas cubiertas de sangre y se veía un traumatismo en su cabeza, había que iniciar acciones inmediatas para mantenerla con vida", explicó.

La especialista recordó que el paciente "presentaba lesiones severas", que ingresó "en estado crítico, con traumatismos múltiples y severas complicaciones respiratorias y hemodinámicas". Badín también reveló que Píparo, quien por entonces estaba embarazada a término, balbuceaba "por favor, mi bebé, mi bebé".

La médica aseguró que la paciente estaba "pálida, con los labios y mucosas azules, es decir con cianosis, y sudorosa, había un riesgo inminente para su vida". "Me impresionó que el disparo parecía venir de arriba hacia abajo", remarcó, y reconoció que "las heridas que tenía comprometían seriamente su vida, eran heridas mortales, en ese momento había riesgo inminente de muerte", indicó.

También explicó que el balazo que recibió la mujer "le perforó la pleura y el pulmón y le ocasionó un neumotórax hipertensivo que podía provocar la muerte". "La prioridad fue la atención de la madre porque eso era lo mejor para el feto", dijo. Badin explicó que al no detectar latidos fetales, dispuso una cesárea de emergencia y recordó que en ese momento se evidenciaba "daño fetal debido al compromiso respiratorio que presentaba la madre". "No había traumatismo sobre el feto, pero el feto dependía del estado respiratorio de la madre", agregó.

La médica precisó que el bebé "nació a las 12.40 sin signos vitales, no había pulso ni latidos cardíacos por lo que requirió reanimación". "Se le practicaron masajes cardíacos, aporte de oxígeno, adrenalina y respondió rápidamente a la reanimación a los 10 minutos. Era un bebé de aspecto saludable, que pesó 3,400 kilogramos; era un bebé grande", comentó. El pequeño Isidro "murió una semana después, casi a la misma hora que nació", señaló.

En el banquillo de los acusados están los detenidos Carlos Burgos, de 19 años, Miguel "Pimienta" Silva, de 43; Luciano López, de 20; Carlos Moreno, de 20 (reconocido por Píparo como el autor del disparo); Juan Manuel Calvimonte, de 25, y Carlos Jordán Juárez, de 45. En tanto, también tiene que afrontar el juicio Augusto Claramonte, de 44 años, quien había sido liberado tras recibir la "falta de mérito".

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