13 de abril 2007 - 00:00
Polémica en Francia por una subasta de objetos prehistóricos
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Desde el anuncio de la venta y la exposición de los esqueletos, un desfile de curiosos se pasea a diario por los salones de Christie's en la capital francesa.
El día de la subasta, el lunes, "habrá mucha gente en la sala", asegura Fleur de Nicolay, a cargo de la venta, que prevé la participación de compradores de todo el mundo.
Pero no todo el mundo aplaude esta iniciativa. Muchos científicos se muestran hostiles, puesto que para ellos el principal problema de la venta, ya sea legal o no, concierne la determinación de su valor científico real.
"Existe un gran número de fósiles sin interés", indica el paleontólogo Philippe Janvier, del Museo Nacional de Historia Natural de París.
Pero "el problema es que hay piezas extremadamente importantes, aptas para hacer progresar la ciencia, que pueden hallarse entre los lotes", recalca.
Jean Le Loeuff, director del museo Dinosauria en el departamento sureño de Aude, reconoce que la venta de fósiles le "molesta", sobre todo porque no hay ninguna legislación que regule su comercialización en Francia.
"Los propios museos no compran desde hace siglos", agrega este especialista. Por su parte, el paleoantrópologo Martin Pickford, del Colegio de Francia, estima que este tipo de comercio es "totalmente inaceptable" puesto que "alienta a la gente a deteriorar" el patrimonio científico.
"El afán de lucro" lleva a los compradores "a apropiarse de fósiles sin preocuparse lo más mínimo de su contexto geológico y a borrar así informaciones preciosas", defiende Pickford.
Los fósiles generan un auténtico mercado actualmente, sobre todo en Estados Unidos y Japón, donde se organizan ferias o salones de ventas.
En Francia, donde el sector está arrancando poco a poco, un esqueleto de mamut se adjudicó en junio de 2006 por 180.000 euros y un cráneo de espinosaurio, por 98.000 euros en 2005.


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