8 de septiembre 2004 - 00:00

Por nueva temporada precios de ropa aumentan hasta 20%

La ropa de temporada primavera-verano está más cara en los comercios que en igual período de 2003 por el impacto de la incorporación de los aumentos no remunerativos a los salarios y la dolarización de los alquileres de locales.
La ropa de temporada primavera-verano está más cara en los comercios que en igual período de 2003 por el impacto de la incorporación de los aumentos no remunerativos a los salarios y la dolarización de los alquileres de locales.
Con el fin de las liquidaciones invernales, los comercios de indumentaria lanzaron la temporada primavera-verano 2004 pero con precios por demás calientes: aplicaron aumentos que van de 5% hasta 20% en relación con igual período del año pasado. En 2003, el sector ya había incrementado precios en el orden de 30% contra el verano de 2002, y esta serie inflacionaria implica un acumulado que repercute fuerte en el bolsillo del consumidor.

En paralelo, se adelantaron las liquidaciones de invierno a julio y el stock sobrante se remata con descuentos de hasta 50 por ciento.

Por este fenómeno, es posible apreciar en las calles de los centros comerciales de todo el país paradojas en los precios que visten las vidrieras: un blazer de paño forrado de la temporada invierno puede costar $ 80 y a su lado, una campera de jean, pero primaveral, estar a más de $ 150.

«Apareció la ropa con aumentos de hasta 15% y 20%, y a este paso, nadie va a poder comprar nada. En el rubro calzado, pasa lo mismo»,
denunció la presidenta de Adecua, Sandra González.

• Orígenes

Son tres las razones directas a las que se atribuye la inflación textil que desde la temporada otoño-invierno 2002 no para de crecer. «Las subas en relación con la temporada anterior son reflejo directo de la incorporación de los aumentos no remunerativos al salario, del encarecimiento de las locaciones comerciales (muchas de las cuales directamente quedaron dolarizadas) y el tipo de cambio, que el año pasado estaba en $ 2,85-$ 2,87 y ahora creció a $ 3,01», explicó Héctor Kolodny, director ejecutivo de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria.

Para Kolodny, hay sectores que incrementaron 5% y otros orillan 10%, en general. «El impacto de la incorporación de los aumentos no remunerativos fue de 54,7% en los salarios del sector, y la suba del dólar tuvo influencia en los insumos importados», dijo el empresario, aunque reconoció que «no son iguales los precios de la ropa de marca que los de la ropa que no la tiene».

Evidentemente, en la cadena de comercialización hay un margen que se agrega en el comercio, muy ligado al tema inmobiliario y a los alicaídos porcentajes de ganancia. «Es un problema que se aumenten los precios por encima de lo que la gente puede pagar. En este tema hay mucha elasticidad: cuando se suben los precios, la gente sale pero no compra», aseguró Patricia Vaca Narvaja, subsecretaria de Defensa de la Competencia y del Consumidor.

Otro es el tema importados. Un informe reciente de la
Fundación Pro Tejer advirtió que en los primeros 7 meses de este año, las importaciones de los productos textiles se incrementaron 30 por ciento en relación con 2003 y sumaron u$s 424 millones.

Según
Héctor López Moreno, presidente de la Asociación Amigos de la Calle Florida, «quien debe comprar tejidos y mandar a confeccionar no puede hacerlo con crédito. Es todo 'cash'. En cuanto al algodón, hay de fibra corta y muy poco porque las tierras se destinaron fundamentalmente al cultivo de soja. Hay que traer el algodón bueno desde Perú. Las tintas también son de afuera». Según el comerciante, «en general, el aumento es chico, de 5%, porque se está achicando margen para poder vender».

Por último, Kolodny advirtió que en el primer semestre de 2004 se exportaron u$s 27 millones, mientras que Perú el año pasado, de los u$s 1.000 millones totales que exportó, 70% correspondió al rubro textil.

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