1 de diciembre 2005 - 00:00

Proceso quirúrgico de alta complejidad

Londres (ANSA) - El procedimiento quirúrgico para realizar un trasplante facial suele llevar varias horas y es considerado uno de los más complejos por la cantidad de tejidos que involucra, según informó el cirujano Peter Butler, del Royal Free Hospital. De acuerdo con el especialista británico, que estudió los aspectos psicológicos de los trasplantes faciales, ese tipo de intervención se realiza en varias etapas.

En la primera, los cirujanos plásticos y expertos médicos en cirugías maxilofaciales remueven el rostro del donante muerto, cortando lentamente la piel, grasa, los tejidos conectivos y venas de la persona. El rostro que se trasplanta incluye las cejas, los párpados, los tejidos de la nariz y hasta los labios, entre otras partes faciales.

Luego de esa primera etapa, el rostro es depositado en el del receptor, exactamente sobre los músculos y huesos maxilares del paciente, a manera de máscara. Más tarde, los tejidos y pequeñas venas son reconectados a la cara del receptor, cuyo nuevo rostro debería tornarse rosa intenso por la sangre que comienza a fluir.

Ese procedimiento puede llevar en total varias horas, y las primeras 48 son consideradas cruciales para conocer si el cuerpo del paciente ha aceptado el nuevo tejido o si, por el contrario, lo rechazó. Según Butler, en general se busca que el donante tenga un rostro de rasgos «híbridos», para que la nueva cara no resalte en el receptor y para que éste no sea confundido con la persona fallecida.

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