9 de septiembre 2009 - 23:55
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Trabajadores de Kraft en asamblea permanente
medida fue aprobada por unanimidad en los dos turnos de trabajo.
El 3 de julio la empresa Kraft Foods -controladora de Terrabussi- despidió "con causa" a 156 trabajadores y los operarios empezaron a incrementar las medidas.
Según la firma, las cesantías se dieron como "consecuencia de una serie de paros intempestivos, bloqueo a las instalaciones administrativas y otras medidas de fuerza que impidieron el normal funcionamiento de la empresa".
Entre los despedidos se encontraron delegados sindicales, por lo que la empresa realizó presentaciones judiciales a fin de obtener su desafuero, como paso previo al despido efectivo, tal como lo marca la legislación nacional, argumentó Kraft Foods.
Por el ascendente conflicto, el 18 de agosto el ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria hasta el 9 de septiembre obligando a la empresa que reincorpore a los empleados despedidos, pero la firma no lo hizo.
En ese sentido, la firma fundamentó que el personal desvinculado ya había sido denunciado penalmente ante la fiscalía actuante "debido a los sistemáticos ataques realizados contra las instalaciones y el personal de la compañía durante los últimos dos meses".
Por esos motivos, para la empresa es la Justicia Penal quien debe resolver sobre la permanencia de estos ex empleados dentro del predio de la empresa y ya no el ministerio de Trabajo.
El 2 de septiembre, unos 250 trabajadores se instalaron sobre ambas manos de la ruta 9, a la altura del kilómetro 35, y bloquearon el paso de vehículos durante una hora para reclamar a la firma que cumpla con la conciliación obligatoria.
Ese día, la comisión interna gremial decidió iniciar un paro de actividades que se extendió hasta el viernes 4 siguiente, lo cual se sumó a otros paros que ya se habían concretado en semanas previas.
Pero el momento de mayor tensión llegó el lunes 7 de este mes cuando los operarios despedidos llegaron a la planta a las 6 de la mañana con el objetivo de ingresar para trabajar y se enfrentaron con la policía.
La Guardia de Infantería desplegó un operativo en la entrada principal y en los laterales de la fábrica minutos después de que esta sea tomada por los operarios, y para desalojarlos disparó balas de goma y arrojó gases lacrimógenos.
Estos empleados "irrumpieron por la fuerza en la planta rompiendo alambrados y vallas y agrediendo violentamente, tanto a empleados de la empresa como a los efectivos policiales que estaban realizando tareas preventivas en el perímetro", aseguró la empresa.




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