9 de septiembre 2009 - 23:55

Producción paralizada en Kraft y hoy cortarán la Panamericana

Trabajadores de Kraft en asamblea permanente
Trabajadores de Kraft en asamblea permanente
El conflicto entre los trabajadores de Terrabussi y la firma alimenticia se agravó tras la ratificación empresaria de 156 despidos, por lo que los operarios cortarán el tránsito mañana en la autopista Panamericana.

Momentos de extrema tensión se vivieron en la planta durante todo el miércoles, día en que se cumplió la tercera jornada de toma por parte de los operarios y en que venció la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo nacional.

La empresa confirmó que envió telegramas de despido a 155 empleados y ratificó la acción, lo cual generó mayor malestar en la Comisión Interna gremial que decidió redoblar las medidas de fuerza.

Los operarios de los dos turnos de trabajo respaldaron la decisión gremial de cortar este jueves a las 14:00 la autopista Panamericana, a la altura de la localidad bonaerense de General Pacheco, donde se encuentra la planta.

Oscar Coria, del cuerpo de delegados gremiales, dijo en declaraciones a la prensa que la
medida fue aprobada por unanimidad en los dos turnos de trabajo.

Así, se profundiza el conflicto que comenzó en junio, cuando los trabajadores arrancaron con asambleas para reclamar mejoras salariales y se intensificó a principios de julio cuando se manifestaron frente a la planta para pedir medidas de prevención por la epidemia de la gripe A.

El 3 de julio la empresa Kraft Foods -controladora de Terrabussi- despidió "con causa" a 156 trabajadores y los operarios empezaron a incrementar las medidas.

Según la firma, las cesantías se dieron como "consecuencia de una serie de paros intempestivos, bloqueo a las instalaciones administrativas y otras medidas de fuerza que impidieron el normal funcionamiento de la empresa".

Entre los despedidos se encontraron delegados sindicales, por lo que la empresa realizó presentaciones judiciales a fin de obtener su desafuero, como paso previo al despido efectivo, tal como lo marca la legislación nacional, argumentó Kraft Foods.

Por el ascendente conflicto, el 18 de agosto el ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria hasta el 9 de septiembre obligando a la empresa que reincorpore a los empleados despedidos, pero la firma no lo hizo.

En ese sentido, la firma fundamentó que el personal desvinculado ya había sido denunciado penalmente ante la fiscalía actuante "debido a los sistemáticos ataques realizados contra las instalaciones y el personal de la compañía durante los últimos dos meses".

Por esos motivos, para la empresa es la Justicia Penal quien debe resolver sobre la permanencia de estos ex empleados dentro del predio de la empresa y ya no el ministerio de Trabajo.

El 2 de septiembre, unos 250 trabajadores se instalaron sobre ambas manos de la ruta 9, a la altura del kilómetro 35, y bloquearon el paso de vehículos durante una hora para reclamar a la firma que cumpla con la conciliación obligatoria.

Ese día, la comisión interna gremial decidió iniciar un paro de actividades que se extendió hasta el viernes 4 siguiente, lo cual se sumó a otros paros que ya se habían concretado en semanas previas.

Pero el momento de mayor tensión llegó el lunes 7 de este mes cuando los operarios despedidos llegaron a la planta a las 6 de la mañana con el objetivo de ingresar para trabajar y se enfrentaron con la policía.

La Guardia de Infantería desplegó un operativo en la entrada principal y en los laterales de la fábrica minutos después de que esta sea tomada por los operarios, y para desalojarlos disparó balas de goma y arrojó gases lacrimógenos.

Estos empleados "irrumpieron por la fuerza en la planta rompiendo alambrados y vallas y agrediendo violentamente, tanto a empleados de la empresa como a los efectivos policiales que estaban realizando tareas preventivas en el perímetro", aseguró la empresa.

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