28 de julio 2006 - 00:00

Rehenes en pleno centro

Que la inseguridad es un tema que está lejos de tener solución quedó claro anoche. Un ex convicto armado con un revólver mantuvo de rehenes a dos mujeres en un local ubicado a una cuadra del Obelisco, al que había asaltado con un cómplice (logró huir). El hecho comenzó poco antes de las 20. Inmediatamente, llegaron refuerzos policiales y un negociador del Grupo Especial de Operaciones Federales. Tras una hora y media, el asaltante se entregó.

Rehenes en pleno centro
Momentos de tensión se vivieron anoche en un comercio de fotografía ubicado en Diagonal Norte y Suipacha, a metros del Obelisco, cuando dos delincuentes fueron sorprendidos al realizar un asalto, que derivó en una toma de rehenes.

Uno de ellos logró eludir el cerco que rápidamente habían dispuesto efectivos de la Policía Federal (tras la alerta que dio un patrullero), incluida una dotación de GEOPF (Grupo Especial de la Policía Federal).

El otro delincuente, ante la perspectiva inevitable de caer preso, volvió sobre sus pasos, reingresó al local y tomó como rehenes a una empleada del laboratorio fotográfico y a otra mujer que había entrado circunstancialmente a realizar una compra o consulta.

Un mediador policial logró ingresar al negocio con el fin de persuadir al delincuente. Lo hizo con los brazos en alto, pasos cortos y despaciosamente.

Al poco tiempo, el efectivo logró su primer objetivo: a las 20.20 (algo más de una hora después de iniciado el hecho) una de las dos mujeres fue liberada.

Según se podía ver -aunque a distancia prudencial-, el hombre estaba apuntando a la mujer y no se veía a ninguna otra persona, lo que hacía pensar que no había más empleados en el comercio. A esa altura, para el delincuente era imposible lograr algo que no fuera por la vía de la negociación, dado el fuerte dispositivo policial montado.

Finalmente, el asaltante decidió entregarse sin más resistencia. Trascendió que el delincuente es un joven de 18 años (que hacía una semana había sido dejado en libertad condicional), de nombre Claudio, que sólo había pedido una gaseosa y algunas pastillas, al decir de uno de los funcionarios policiales.

En síntesis, no pasó de un gran susto, ya que no hubo disparos.

La rehén partió en una ambulancia, aunque podía verse que estaba ilesa (dijeron que sólo fue por precaución), mientras que el delincuente fue llevado por un patrullero policial a dependencias de la Comisaría 3ª.

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