26 de febrero 2004 - 00:00
Resurge el acorazado alemán Graf Spee
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Tres momentos de acorazado alemán Graf Spee. Cuando fue botado el 30 de junio de 1934, cuando fue volado por su capitán Hans Langsdorff el 17 de diciembre de 1939, en pleno Río de la Plata, y la foto que se conoció ayer, del famoso barco hundido en el lecho fangoso y tras haberse rescatado la tercera pieza desde 1997.
El capitán enfiló proa a Buenos Aires y a sólo 8 kilómetros de la costa uruguaya bajó a los tripulantes a barcos auxiliares que habían llegado desde la Argentina y procedió a dinamitarlo.
Era tan bajo el caudal del río que el acorazado tocó fondo y tardó varios días en hundirse en el lecho fangoso.
Más de 1.000 marineros llegaron a Buenos Aires, fueron ubicados en el Hotel de Inmigrantes y decidida su internación -no podían salir del país, aunque muchos lo hicieron de contrabando-fueron llevados a distintas zonas del país, como Sierra de la Ventana y Córdoba, donde descendientes de algunos de los marineros fundaron la ciudad de Villa General Belgrano.
El capitán Langsdorff generó toda clase de comentarios. Se consideraba valiente su actitudde no entregar el barco a los cruceros ingleses pero no haber permanecido a bordo mientras se hundía.
También se le elogiaba el haber salvado a la tripulación de un combate en desventaja que hubiera sido fatal para la mayoría, pero por otro lado se decía que no estaba tan averiado su barco por no haber intentado el combate.
• Suicidio
Hans Langsdorff puso fin a las polémicas con un gesto heroico que impactó: se suicidó en su dormitorio donde se alojaba en Buenos Aires pegándose un tiro en la sien. La Batalla del Río de la Plata, como se la conoció, es un clásico de las historias navales y el Graf Spee una leyenda.
Todo se desarrolló muy al comienzo de la Segunda Guerra Mundial rodeando el conflicto todavía de cierto lirismo romántico: el capitán Langsdorff no mataba a los marineros de los navíos mercantes, los enviaba a tierra más próxima en los botes salvavidas y a sus oficiales los llevaba a bordo del acorazado, con adecuado confort.
En los entierros de marinos del Graf Spee en Buenos Aires y en Montevideo asistían esos oficiales ingleses que habían sido desembarcados.
Más de 60 millones de muertos y el terrible Holocausto judío pusieron fin a ese romanticismo bélico sólo inicial. Por eso la búsqueda y logro de partes, más fotografías, causan impacto en estos días.




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