14 de agosto 2007 - 00:00

River: aparece barra brava que fue acusado

Alan Schlenker, uno de los barras bravas líderes más notorios (si no el más) que integra la denominada «Los borrachos del tablón», que copa la tribuna superior de la popular de River, se presentó en sociedad en el programa «De una con Niembro» que emite diariamente «La Red», en un reportaje donde el adversario de Adrián Rousseau, sindicado como jefe de la banda contraria, trató de deslindar su responsabilidad en la muerte del joven Gonzalo Acro.

Era lógico suponer que Schlenker se haya sentido «triste por todo lo acontecido», que «no tiene ningún vínculo económico con el club» y que «Acro era un chico sano, que Rousseau siempre lo trató en forma despectiva».

Frases que suenan a un «yo no fui», porque con «Gonzalo éramos amigos, hablábamos de nuestra vida amorosa, pero yo con la familia no tenía relación». Vale la pregunta: ¿entonces por qué razón se separaron?

Tampoco explica por qué militaban en dos fracciones de poder diferentes. La explicación de que «nos distanciamos un día que aplicaron el derecho de admisión, llegamos a la entrada (puerta de ingreso) y sorpresivamente Rousseau fue pasando controles, caminando lo más campante mientras que a mí se me tiraban todas las cámaras encima, me pidieron documentos en cámara, mientras que él entró y era mi amigo».

Estos dichos parecen poco convincentes. Si a esta etapa de inseguridad se le critica algo es la sistemática oposición de la dirigencia del fútbol a aplicar el «derecho de admisión», precisamente porque los violentos tomaban represalias contra los que daban esas órdenes y la Policía indicaba que tampoco podía hacerlo porque «no tenían elementos» para concretarlo. En otras palabras no tenían ni siquiera sus fotos.

Sin embargo, más allá de la relación con Rousseau dijo además: «Yo fui amigo de Gonzalo (Acro) durante muchos años y nos juntábamos mucho con otras dos o tres personas (a las cuales no nombra) y nos hacíamos llamar el «grupo chico», que era de confianza». Pero el «chico» se hizo «grande» y fueron a pelearle supremacías a otro «más grande» y se hicieron «enormes», algo que demostraron cuando se trenzaron aquel domingo en un asado en un quincho de River. Llamada «La batalla de los quinchos», según él, «la cancha más segura del país».

Dejá tu comentario

Te puede interesar