23 de noviembre 2006 - 00:00

Salud en peligro

Se temía ayer que en breve se multiplicaran por cien en Buenos Aires conflictos como el del Hospital Francés. A las protestas de las empresas de medicina prepaga por las regulaciones que se les quieren imponer en materia de precios y las dudas por la ley que debate el Congreso sobre esos servicios se les sumó otro conflicto en un gran centro de salud. Ayer, el estratégico Hospital de Clínicas decidió no recibir más pacientes por el estado en que se encuentra. Propietarios de clínicas y sanatorios, además, alertaron que, en caso de no acordar con las prepagas un aumento de aranceles, podrían tomar medidas de fuerza, como recibir sólo emergencias. La situación es grave, al punto que Guillermo Moreno ordenó frenar la votación de las regulaciones en el Congreso hasta tener una nueva ronda de conversaciones con las prepagas.

El Hospital de Clínicas, responsable de la formación de la mayoría de los médicos que se gradúan cada año en el país y que tuvo un rol decisivo para evitar que la tragedia de la AMIA fuera todavía mayor -por haber atendido a la mayoría de sus víctimas-, se declaró ayer en paro por tiempo indeterminado y cerró sus puertas a nuevos pacientes debido a la aguda escasez de insumos básicos como solución fisiológica, materiales para la realización de análisis clínicos y hasta guantes de látex.

Una asamblea que reunió al mediodía a todos los sectores del hospital, desde médicos hasta no docentes, decidió un paro con asistencia por tiempo indeterminado, que implica el cierre de la guardia y los consultorios, así como el cese de todas las actividades docentes. Según se dijo, se apunta así a reservar los pocos insumos que quedan para los pacientes ya internados, lo que será anunciado hoy en una conferencia de prensa.

Las cirugías programadas habían sido canceladas en los últimos días y desde ahora quedarán sin atención los pacientes que se atienden por consultorio y las 100 personas que llegan por día al servicio de urgencia. Una situación delicada por tratarse del principal prestador de PAMI en Capital Federal y por trabajar con numerosas obras sociales.

Según la última auditoría realizada por la obra social de los jubilados, el nosocomio es el centro asistencial de menor mortalidad de cuantos atienden a sus afiliados.

Altas fuentes del hospital hablan de una «situación caótica», producto en buena medida de la crisis que atraviesa hoy la Universidad de Buenos Aires, de la que depende.

Como se sabe, la UBA se ve imposibilitada de elegir rector desde abril por los piquetes que realizan militantes de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) en cada asamblea que se intenta. Así, a falta de un rector definitivo, quienes vienen rotando por el cargo a la espera de la normalización de la casa madre no resuelven el envío de recursos extraordinarios, que son los que han mantenido con vida al Clínicas en los últimos años ante la carencia de un financiamiento estable y realista.

  • Emergencia

    Los jefes de departamento del Clínicas se habían reunido el martes en asamblea y acordaron por unanimidad declarar la emergencia sanitaria en el hospital.

    Consultado por Ambito Financiero horas antes de la mencionada asamblea, el jefe de la División Urgencias, Luis Sarotto (hijo), se había mostrado lacónico, aunque admitía todavía su esperanza de «mantener abierto el servicio de urgencias».


    El Clínicas, cuya situación edilicia se ha deteriorado dramáticamente, es un centro asistencial de importancia, que recibe derivaciones de alta complejidad desde todo el país. Pero es, además, la mayor casa de estudios médicos de la Argentina, con tareas de investigación y docencia de calidad, que atraen incluso a profesionales extranjeros. Cada día pasan por sus salas 1.000 alumnos y cada año egresan con formación de posgrado 500 especialistas.

    La UBA paga los sueldos de los 3.000 médicos y empleados del Clínicas, aproximadamente $ 1 millón por mes (como dato de su magnitud, cabe destacar que, por caso, la Facultad de Arquitectura cuenta con 400 agentes). A eso se suman los recursos que genera el propio hospital en concepto de autogestión-(contratos con PAMI y obras sociales), que alcanzan a otro millón. El problema es que, según una auditoría australiana, necesita $ 4 millones por mes para funcionar, sin considerar ninguna mejora edilicia o modernización tecnológica. Y dicha auditoría data de hace cuatro años...

    Así las cosas, el Clínicas tiene un déficit mensual de $ 2 millones. Hace dos años, el gobierno nacional le realizó, por primera vez en la historia, un aporte de $ 23 millones, con el compromiso de que sea destinado a la creación de un Centro Nacional de Emergencias y Catástrofes y a la reparación de ascensores. ¿El resultado? Seis millones fueron retenidos por la UBA en concepto de deudas, se repararon dos ascensores (con lo que hoy funcionan tres sobre los 23 de los que dispone) y el resto financió el déficit. El Centro de Emergencias es sólo una buena intención, y los fondos se agotaron en junio.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar