Un millonario en una casilla de chapa. El barrio marginal sudafricano de Diepsloot, a las afueras de Johannesburgo, tuvo esta semana una nueva atracción. Sólo equipado con una vela y una manta, Tokyo Sexwale durmió en la casilla número 124.691.
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El hombre del nombre extraño, al que según los medios pertenecen un noble viñedo y una isla en el océano Índico, se convirtió en multimillonario gracias a su éxito en los negocios. Pero desde hace poco tiene otra función: es el nuevo ministro de Vivienda en el gabinete del presidente Jacob Zuma.
Y en esa función quería marcar pautas nuevas tras las protestas contra la lentitud de los servicios públicos que se extendieron durante semanas por todo el país.
No se trata de una maniobra de relaciones públicas, aclaró, antes de recostar su cabeza cansada en la casilla de Joyce Mashamaite. "Fue bastante difícil dormirme, porque simplemente hacía demasiado frío. Dormí menos de tres horas", admitió el famoso activista anti- apartheid después.
El invierno sudafricano le deparó una noche helada y, según sus propias declaraciones, una experiencia que le abrió los ojos para las necesidades de la población pobre en el país anfitrión del próximo Mundial de fútbol.
"Como primer paso, esta visita fue valiosa, y recibimos de primera mano información importante sobre las condiciones de vida en Diepsloot", destacó y anunció otras visitas parecidas en el marco de una "acción de escucha" del gobierno.
Dos años antes de las próximas elecciones locales, el nuevo gobierno de Zuma quiere mostrarse cercano a los ciudadanos. Se distancia así del gobierno de su antecesor Thabo Mbeki, a quien le costaba muchas veces demostrar cercanía con el pueblo.
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