8 de junio 2009 - 20:55

Tirador de Belgrano: peritos ratifican que Ríos es inimputable

Dos peritos médicos aseguraron que Martín Ríos, el denominado "Tirador de Belgrano", es una persona "esquizofrénica", y sostuvieron que al momento de ser detenido, en julio de 2006, por portación ilegal de arma de fuego y munición de guerra, "no comprendía la criminalidad de sus acto".

Así se desprende de la declaración que dio este mediodía la psicóloga forense del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) Silvina Catera, y el psiquiatra del departamento judicial de San Isidro Pablo Burgueño, en el juicio que se le sigue a Ríos por el asesinato del joven Alfredo Marcenac, ocurrido en julio de ese mismo año en pleno barrio porteño de Belgrano.

Estos dos peritos firmaron un dictamen por el cual habían declarado inimputable a Ríos, y que fue tenido en cuenta por un Tribunal de San Isidro para suspender un juicio en su contra por tenencia ilegal de arma de guerra y munición de guerra.

Según explicó Catera, Ríos no simuló en su conducta, y el imputado representa una "peligrosidad" para sí y para terceros.

Además, relató que en una de las tres entrevistas que mantuvo con Ríos (de tres horas cada una), éste le manifestó que escuchaba voces que le pedían "sangre, sangre, sangre": "son alucinaciones auditivas y hacerle caso es darle lo que piden esas voces", concluyó la perito.

Catera aseguró que Ríos es una persona que se siente "amenazada por el mundo externo" y que reacciona frente a él, y sobre el porqué escapó tras disparar y asesinar a Macenac, la profesional lo atribuyó a que el acusado "se veía perseguido por un mundo alucinatorio".

"Él (Ríos) se siente perseguido, amenazado, y con el arma trata de defenderse", indicó la experta al evaluar por qué el "Tirador de Belgrano" estaba armado al ser detenido: "el mundo se le vuelve persecutorio".

Luego, mientras el Tribunal Oral Criminal Nº 12 (TOC12) aguardaba la comparecencia del otro testigo, uno de sus integrantes, el juez Alfredo Rizzo Romano cuestionó que Ríos no estaba presente en la sala, y al indicársele que se encontraba en "Alcaldía, a disposición del Tribunal", le pidió a la defensa, a cargo del abogado Ángel Ramallo, que fuera a preguntarle a su cliente si quería o no presenciar el juicio.

Ramallo salió de la sala por unos minutos, y al volver contó que Ríos le dijo que "no" quería estar presente pese a que no había dado "ninguna razón", según contó, tras lo cual Rizzo Romano exigió: "que conste en actas".

A su turno, el médico legista y psiquiatra de la Asesoría Pericial de San Isidro, Burgueño, afirmó que Ríos "no puede comprender un juicio penal y las consecuencias que de él puedan haber", y que es una persona "esquizofrénica" de larga data, situación que puede devenir desde su infancia, según consideró a diferencia de Catera, para quien ese rasgo estuvo presente en el imputado desde que era "bebé".

Al ser cuestionado tanto por el juez Rizzo Romano como por el fiscal Carlos Giménez Bauer de cómo concluyó que Ríos era una persona esquizofrénica en el 2006, al ser detenido, pese a que lo examinó en el 2008, Burgueño explicó que "a ésa fecha esa enfermedad estaba instalada".

A ambos peritos y en reiteradas oportunidades, el juez Rizzo Romano les advirtió que el falso testimonio conlleva penas de prisión.

A Catera, incluso, le advirtió que iba a ser sancionada, y previo a escuchar sus respectivas declaraciones les pidió cuales habían sido sus estudios cursados, sus antecedentes laborales y si habían publicado ensayos sobre sus materias respectivas.

Incluso, el magistrado cuestionó sobre si la psicología es a entender de los expertos, una ciencia exacta, a lo que Catera aseguró que sí, pero Burgueño prefirió llamarla "una disciplina".

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