1 de noviembre 2007 - 00:00
Trascendió grave peripecia de los Kirchner en el aire
Néstor Kirchner volvió a correr peligro a bordo de un avión de la flota presidencial. Esta vez, para agravarlo todo, también viajaba allí quien horas después sería presidente electa, su esposa Cristina. El Tango 01 -cuya turbina izquierda había provocado un percance hace tres años- el domingo perdió su motor derecho y la máquina debió volar casi a ras de piso para los estándares de esos aparatos. Llama la atención que, por razones poco claras, el incidente haya sido hecho público recién ayer. Pero también evidencia el penoso estado en que se encuentran los aviones en la Argentina: el mantenimiento del Boeing 757 que usan los Kirchner para ir y volver de Río Gallegos/El Calafate es tarea de una Fuerza Aérea sin recursos tampoco para reparar sus máquinas de combate y vigilancia. En su carácter de comandante en jefe de las tres fuerzas, el Presidente debería tomar nota de esto aun cuando no fuera él mismo el afectado por un percance aéreo. Quizás su sucesora cambie esta política de ahogo a las Fuerzas Armadas.
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El Tango 01
nuevamente
en problemas.
En el
vuelo desde
Río Gallegos
a Buenos
Aires sufrió
una falla
grave en un
motor
cuando la
familia
presidencial
estaba a
bordo. Ahora
quedará
parado para
reparaciones.
Casi como anécdota, y según expertos en monarquía, ese vuelo contradijo todas las normas que se aconsejan para los reyes: nunca la pareja real viaja en la misma máquina. Y mucho menos con sus hijos, herederos del trono.
El avión había quedado a nuevo tras el « repaso» general practicado en los hangares de la Israeli Aereal Industries (IAI) en el aeropuerto Ben Gurion, hace tres años, a un costo de menos de u$s 1,5 millón. La supervisión de los motores específicamente quedó en manos de su fabricante, Rolls Royce.
Sin embargo, desde entonces el mantenimiento quedó en manos de la devaluada Fuerza Aérea, acogotada por la falta de presupuesto que le impuso este gobierno en general y la ministra de Defensa, Nilda Garré, en particular. Podría decirse entonces que si aviones militares tienen accidentes muy seguido por falta de mantenimiento, ¿por qué no podría tener percances el Tango 01 que, después de todo, transporta al comandante en jefe de las tres Fuerzas Armadas? Ahora el gobierno intentará determinar -según sus fuentes- si el desperfecto se debió a fallas en el mantenimiento o estructurales, y luego encontrar a los presuntos responsables.


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