21 de abril 2009 - 19:21

Un detenido habría sido amante de Rosana

José Arce, quien fue detenido como instigador el crimen de su mujer Rosana Galliano, declaró durante la investigación que Gabriel Leguizamón, ahora sindicado como uno de los sicarios del homicidio, había sido amante de su esposa.

En un escrito que presentó la familia Galliano para pedir la detención del viudo, consta que Arce declaró que él estaba enamorado de su mujer, pero que ella le "fue infiel con amigos de la casa: Daniel, Eduardo y Gabriel Leguizamón".

Arce dijo que se lo confesó el propio Gabriel y solicitó que se lo citara como testigo, lo cual ocurrió poco después.

"Rosana se cansó de la relación porque Arce era una persona mayor y no había un interés en común. Se mantenía casada para mantener el mismo nivel de vida", testificó Leguizamón en el expediente, en el que dijo que trabajaba como mecánico.

Lo curioso es que el testigo defendió al viudo: "Arce es responsable, es más comprometido como padre y Rosana tiene muchos amantes, es de público conocimiento".

Según expresaron en ese escrito los abogados Roberto Babington y Víctor Stinfale, quienes asesoran a la familia Galliano, de este testimonio "se extrae el móvil del crimen".

En tanto, Graciela Rodríguez, madre de Rosana, declaró ante el fiscal Marcelo Pernici que "Arce se dedicaba a cometer delitos con automotores y tomó conocimiento de que Rosana tenía grabado en el chip del teléfono celular las patentes" de los coches, los cuales escondía en un galpón de su casa y tapaba con una lona.

La mujer afirmó además que "Arce es amigo de Pablo y de Gabriel Leguizamón, que son personas de mal vivir"; ambos quedaron detenidos hoy como autores materiales del crimen.

Por su parte, Oscar Galliano, hermano de la víctima, declaró que una vez acompañó a Arce a una armería de Pilar, donde había un hombre con el que mantuvo una relación de alrededor de un año hasta que éste lo estafó con la venta de unos autos.

"Luego se vinculó con Pablo y Gabriel Leguizamón, que tiene un taller. Arce comenzó a guardar los autos en Las Dulzuras (la quinta a la que se mudó cuando se separó de su esposa), en una especie de granero, tapados con lonas. Cuando Rosana le preguntaba, éste la insultaba", afirmó el joven.

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