Violento asalto en un country de Luján

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Una médica y su hijo fueron privados ayer de su libertad por tres delincuentes armados que los asaltaron en su casa de un country del partido de Luján, los maniataron y robaron 10.000 pesos, alhajas y objetos de valor.

Los asaltantes, aún prófugos, primero burlaron la seguridad privada del predio al agujerear el cerco perimetral y luego irrumpieron en la casa de las víctimas, que dormían, tras violentar una ventana. El hecho ocurrió en horas de la madrugada de ayer en la casa 7 del country «Las Praderas», ubicado en el kilómetro 6,500 de la Ruta Provincial 192, a la altura de la localidad de Open Door, a cinco kilómetros de la ciudad de Luján.

Según las fuentes, en la casa residen una médica identificada como Laura Astiz (50), divorciada, y su hijo de 22 años. Voceros dijeron que mientras Astiz y su hijo dormían, tres delincuentes armados realizaron un agujero en el cerco perimetral del country sin ser advertidos por el personal de seguridad privada del predio.

Una vez en el interior del country, los asaltantes se dirigieron hasta la casa de la médica, ubicada a unos 600 metros del lugar donde se encuentran las oficinas donde permanecen los vigiladores. Los delincuentes irrumpieron en la vivienda luego de violentar una de las ventanas de la cocina de la planta baja y fueron hasta la planta alta, donde las víctimas descansaban.

Los asaltantes despertaron a las víctimas mediante amenazas con armas de fuego y las maniataron con cinta adhesiva y precintos plásticos. Mientras la médica y su hijo quedaron encerrados en una de las habitaciones, los delincuentes comenzaron a revolver toda la casa en busca de dinero y otros objetos de valor.

Tras varios minutos, los ladrones se apoderaron de unos 2.500 dólares, 2.000 pesos, un juego completo de cubiertos, alhajas, relojes, dos teléfonos celulares y una computadora portátil, precisaron los informantes. Con el botín en su poder, los delincuentes huyeron de la casa y salieron del country nuevamente por el alambrado roto.

Por su parte, las víctimas, que resultaron ilesas, zafaron de sus ataduras y llamaron a la seguridad privada para alertar sobre lo ocurrido. Los vigiladores llamaron a la Policía, que rápidamente se hizo presente en el lugar para entrevistarse con las víctimas e iniciar la investigación.

Tanto la médica como su hijo contaron que los delincuentes actuaron a cara descubierta y eran jóvenes. «Dijeron que dos de los ladrones estaban armados con armas cortas», dijo un jefe policial que trabaja en la pesquisa.

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