5 de febrero 2008 - 00:00

Ya preparan películas, libros y conferencias

Nueva York (Bloomberg) - Los fiscales lo interrogan. Sus jefes lo demandan. Las autoridades reguladoras de valores analizan a fondo sus operaciones tóxicas. Jérôme Kerviel ya dio el primer paso: contrató a un par de abogados que quizá logren probar que su cliente sólo hizo lo que sus jefes permitieron. Pero hay mucho trabajo más por hacer para asegurar un futuro fructífero y productivo cuando el escándalo haya pasado.

La ahora famosa pérdida de Kerviel de u$s 7.200 millones en la mesa de operaciones de Société Générale lo coloca en una liga en la que agentes literarios y productores de películas agregarán su número a su lista de contactos. Además, el nombre «Jérôme Kerviel» tiene más de medio millón de accesos en Google en estos momentos cuando hace una semana, apenas había referencias sobre este sujeto en el buscador.

En pocas palabras, es un novato en el azaroso papel de ex presunto operador canalla. Y como todos los principiantes, Kerviel necesita un modelo a seguir. Tiene la buena suerte de que la historia financiera está llena de ejemplos de operadores que fueron sorprendidos y que prosperaron después de burlar el sistema.

El más memorable es Nick Leeson, que causó pérdidas por u$s 1.400 millones a Barings en 1995 (el banco de Londres quebró) y luego consiguió un contrato para una película y empezó a dar conferencias. La de Leeson «es una de las debacles más espectaculares en la historia financiera moderna», dice NWP Live, la oficina de Londres que representa a Leeson, quien gana entre 6.000 y 10.000 libras (u$s 11.900 a u$s 19.900) por conferencia.

Sin embargo para tomar el camino correcto, Kerviel haría bien en emular a alguno que se metió en problemas, pero que no fue enviado a prisión. Alguien como Joseph Jett, ex operador de Kidder, Peabody. Jett realmente parece un apostador cauto en comparación con el Kerviel de SocGen. Fue acusado por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos de «crear la ilusión de ganancias» cuando no las había, lo que llevó a un cargo de u$s 210 millones contra las ganancias de 1994 de Kidder. El Departamento de Justicia entrevistó a Jeff en cuanto a sus operaciones, pero nunca le formuló cargos criminales.

El modelo de Jett parece ser un camino seguro para este tipo de operadores: cause un desastre, culpe a la empresa y salga indemne. Los abogados de Kerviel ya parecen haber elegido este camino. Por su parte, Société Générale, dicen, está usando las operaciones de Kerviel como «cortina de humo» para desviar la atención de los problemas del banco con los préstamos «subprime» o de alto riesgo.

En este caso, una prometedora carrera como presunto canalla ya está tomando forma. Surgieron páginas de Internet de este operador para mantener a los lectores al tanto de los últimos acontecimientos, vinculando a los usuarios a productos que van desde camisetas de Nick Leeson hasta libros sobre escándalos de operación. El sitio jeromekerviel.com tiene una sección llamada «Le Judo Shop Jérôme» en honor a Kerviel, que dio clases de yudo a niños.

A su vez, cuando los titulares disminuyan y Kerviel esté listo para montar su propia compañía, su mentor, Jett tiene una página Web llena de ideas. «Pocas personas en el negocio de administración de fondos tienen la experiencia de nuestro equipo, que maneja una cartera de u$s 37.000 millones y una mesa de operación con 43 empleados», se lee en jettcapital.com.

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