Antonio Boggiano se encastilló ayer en su despacho de la Corte Suprema de Justicia. Lo destituyó el Senado, pero dice que seguirá en su despacho porque todavía no le han resuelto su apelación.
Antonio Boggiano ratificó ayer que sigue en pleno ejercicio de su función como juez supremo y en condiciones de firmar fallos. La actitud de Boggiano podría ser interpretada como un disparatado acto de rebeldía ante la sentencia del Senado que lo destituyó de su cargo. Sin embargo, en la práctica Boggiano sigue siendo un ministro del alto tribunal. Por lo menos, hasta que la Corte de conjueces confirme la destitución y eso no sucederá en lo inmediato.
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En un ensayo-memoria «Disparando al elefante», George Orwell concentra todo el drama en una sofocante mañana en que, armado de un rifle, debe abatir a un majestuoso y tranquilo paquidermo porque está rodeado de malayos que -con una sumisión cargada de rencor y violencia contenidaesperan que lo haga.
• Interrogante
El drama de la Corte Suprema se asemeja a ese espeso escrito que en pocas páginas muestra la miseria y degradación del colonizador. El interrogante mayor es: ¿quién dispara sobre Boggiano? Todos esperan que lo abatan, pero nadie se anima a cargar el rifle.
Elena Highton (en su rol de vicepresidenta de la Corte), Eugenio Zaffaroni y Ricardo Lorenzetti se pusieron traje de negociadores y pasaron ayer a visitar a Boggiano por su despacho. La cortesía no era para averiguar si Boggiano gozaba de buena salud sino confirmar de boca de su colega si la osadía del ministro incluía asistir al acuerdo de los martes y votar en aquellas sentencias que resultan jurídicamente clave para el país. El eyectado juez les explicó que no pensaba producir roces, ni crear situaciones conflictivas en la Corte, pero les adelantó que está dispuesto a preservar el ejercicio de su cargo y su defensa. De hecho, Boggiano ayer no asistió a la reunión (en rigor, sólo fue el veterano juez Carlos Fayt), pero nadie asegura que no cambiará de opinión el próximo martes.
El supremo juez ya tiene definido que no firmará sentencias de poca trascendencia, pero no ha dicho nada sobre aquéllas de relevancia. Se sabe con autoridad para votar, al menos hasta que su destitución quede en firme por un fallo judicial. Es decir, si ayer se hubiese tratado un caso de pesificación Boggiano estaba en condiciones de votar. Para esquivar la incomodidad de excluir al destituido cortesano de las reuniones, ahora cada juez firma en su despacho. Así sucedió con la decisión de rechazar la designación de conjueces para tratar la validez constitucional de las medidas que afectaron los depósitos bancarios en moneda extranjera. Una anomalía institucional impensable para una Corte que quiere parecerse a la de Estados Unidos o emular a los tribunales europeos.
• Parálisis
Pero además, el tribunal está cuasi paralizado por la situación de estar compuesto por siete integrantes y la dificultad que representa juntar cinco votos para constituir mayoría.
Está a la vista que existe un conflicto de poderes, pese a que el Senado siempre lo negó cuando avanzó en su intención de decapitar al supremo.
La defensa de Boggiano -que el viernes o en las dos primeras horas del lunes apelará la sentencia-sostiene que el conflicto quedó expuesto cuando el Senado desconoció el fallo de la Corte de conjueces que ordenaba suspender el procedimiento y dar traslado a las nulidades planteadas y recusación. «El juicio de la Corte Suprema ha sido desconocido por el Senado cuando enfrentó e ignoró la autoridad del Tribunal cuando dictó la sentencia de destitución», afirman los abogados. No son meras interpretaciones. «Todavía soy ministro de la Corte. Me siento normalmente en funciones y a la expectativa de cuáles serán las decisiones que se adopten», aseguró ayer Boggiano al ratificar que para él la destitución resuelta en el Senado el 28 de setiembre pasado no estará firme hasta que se resuelva un recurso extraordinario que presentará ante la Cámara alta.
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